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Cuenta la historia era el cumpleaños del Rey Herodes y organizó una gran cena para celebrarlo y dice la palabra en Marcos 6:22-24 “2 entrando la hija de Herodías, danzó, y agradó a Herodes y a los que estaban con él a la mesa; y el rey dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré. Y le juró: Todo lo que me pidas te daré, hasta la mitad de mi reino.

Saliendo ella, dijo a su madre: ¿Qué pediré? Y ella le dijo: La cabeza de Juan el Bautista. Entonces ella entró prontamente al rey, y pidió diciendo: Quiero que ahora mismo me des en un plato la cabeza de Juan el Bautista.”

La situación que a ella se le presentó fue una oportunidad para recibir un gran beneficio propio, un gran regalo, aún la mitad del reino, habría podido convertirse en una mujer rica y poderosa, sin embargo en su falta de sabiduría acude a su madre y realiza el consejo que ella le da pedir la cabeza de Juan el Bautista en un plato, la petición era de muerte, de su boca salieron palabras de muerte, con sus palabras pidió la muerte de un profeta, siervo de Dios, con sus palabras se llevó a cabo la ejecución de un hombre, cumpliendo un capricho cometió una tremenda injusticia, sus palabras no fueron de vida, fueron palabras de muerte.

Cómo es nuestra actitud? Nuestras palabras son de vida, declaran vida y sabiduría en cada expresión que decimos? Cómo hablamos? Cuando se nos presentan situaciones en las que podemos ser de ayuda, bendecimos o maldecimos a alguien. Con nuestras palabras podemos mostrar una actitud que pronuncia palabras de vida o pronuncia palabras de muerte. Maldecir es decir mal de alguien, hablar mal para alguien y ser mediadores de mal para alguna persona.

Ahora vemos la actitud de la Reina Ester, cuenta la historia en el libro de Ester 5 que el pueblo de Israel estaba a punto de ser destruido por un edicto que había declarado el Rey influenciado por Aman un hombre malo y enemigo del pueblo de Dios, la Reina Ester prepara varias noches banquetes para el Rey su plan es interceder ante el Rey por su pueblo, durante dos días el Rey le pregunta cuál es su petición y le será concedida y ella espera a la tercera vez para declararle su petición:

Ester 7:2-4 dice “Y en el segundo día, mientras bebían vino, dijo el rey a Ester: ¿Cuál es tu petición, reina Ester, y te será concedida? ¿Cuál es tu demanda? Aunque sea la mitad del reino, te será otorgada.3 Entonces la reina Ester respondió y dijo: Oh rey, si he hallado gracia en tus ojos, y si al rey place, séame dada mi vida por mi petición, y mi pueblo por mi demanda. Porque hemos sido vendidos, yo y mi pueblo, para ser destruidos, para ser muertos y exterminados. Si para siervos y siervas fuéramos vendidos, me callaría; pero nuestra muerte sería para el rey un daño irreparable.”

Ester llegó al mismo punto y recibió las mismas palabras de un Rey al igual que la hija de Herodías, sin embargo en ella la actitud de su corazón fueron dar palabras de vida, para intervenir y que su pueblo no fuera muerto a manos de los enemigos de Israel y para librar su propia vida.

El resto de la historia sabemos que Dios usa a Ester, la Reina para bendecir a su pueblo, para librarles de la muerte y para vencer a sus enemigos. Palabras de vida salieron de su boca y no palabras egoístas que buscaran su propio beneficio o conseguir más poder o riquezas.

Cada día tomamos decisiones y vienen a nuestra vida situaciones en las que debemos decidir si damos una respuesta con palabras de vida o con palabras de muerte.