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En nuestro corazón podemos tener actitudes malas y que tal vez antes de conocer a Cristo teníamos y habitualmente las practicamos, una de ellas es FINGIR, para entenderlo mejor vamos a ver que Fingir es según el diccionario “servirse de una falsa apariencia para engañar; el fingimiento manifiesta lo que no es una persona que tiene astucia y sagacidad. Fingir también es representar o hacer creer algo que no es verdad con palabras, gestos o acciones.

Podemos fingir que estamos enfermos para que nos den un permiso o nos compadezcan, podemos fingir que estamos bien cuando realmente estamos enfadados o tristes, podemos fingir que amamos a alguien, cuando en verdad le rechazamos, podemos fingir y aparentar lo que no somos, pero tarde o temprano nos daremos cuenta que FINGIR es mentir.

Cuando fingimos creemos que estamos engañando a otros, pero realmente nos estamos engañando a nosotros mismos, ya que tarde o temprano el amor fingido saldrá a la luz, la enfermedad fingida se manifestará en que estamos sanos, la alegría que fingimos se ocultará detrás de la tristeza o la amargura, porque todo lo que se finge al final sale al descubierto.

Si todas estas cosas son desagradables cuánto más es una FE FINGIDA, una fe aparente que quiere hacer creer a otros que somos cristianos de altura, de compromiso, reales, fieles y verdaderos, pero que tarde o temprano una FE fingida quedará al descubierto.

Es impactante lo que dice la palabra en 1 Corintios 3:12-13 “Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.” Una fe fingida será revelada por el fuego de la prueba que es el que sacará a la luz si somos cristianos de FE NO FINGIDA de oro, plata o piedras preciosas, que el fuego le da más valor o somos cristianos de fe fingida de madera, heno y hojarasca que con el fuego se consume y desaparece.

¿Cual la actitud de nuestro corazón? Hay en nosotros como en Loida, Eunice y Timoteo una FE NO FINGIDA, una fe inquebrantable que no es de apariencia?

La primera vez que Eunice parece en la biblia es en el libro de HECHOS 16:1 donde dice “Después llegó a Derbe y a Listra; y he aquí, había allí cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego”, Eunice era una mujer judía y creyente, su marido era griego y por lo que la historia refiere, era un hombre que no era temeroso de Dios, sin embargo esto no fue un impedimento para que Eunice le enseñara su hijo a creer, a amar a Dios y a tener fe.

Cuánto podemos influir en el corazón de nuestros hijos, inculcandoles desde pequeños la fe en Dios, yo soy un testimonio de la fe que mi madre sembró en mi corazón, a través de ella aprendí a tener fe en Dios, ella me enseñó a orar, a buscar a Dios, a creer y siempre que tenía algo importante le pedía oración, ella sembró en mí esa fe para toda la vida y por eso le estaré eternamente agradecida. Es una gran responsabilidad como padres el enseñar a nuestros hijos a creer y a tener fe, y una fe no fingida como dice más adelante.

En 2 Timoteo 1:5 dice “trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.” El nombre Eunice significa “ Aquella que logra la victoria” y el nombre de su hijo Timoteo se deriva del Griego Timáo-theós, que significa “aquel que siente amor o adoración a Dios”, eran personas de fe, una fe sin fingimiento, una fe digna de imitar.

Pensando en nosotros debemos pedir a Dios que en todo momento, en todo lugar y ante cualquier circunstancia siempre tengamos una FE NO FINGIDA.