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La felicidad es según el diccionario “ es el estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea o por disfrutar de algo bueno.” Lo que quiere decir que la felicidad no es un lugar a donde vamos, sino es algo que podemos vivir continuamente, pero todo depende de nuestra actitud ante la vida.

Hoy hablaremos de la actitud del corazón de un hombre, un profeta de Dios que aparece en la Biblia, el Profeta Habacuc, su nombre significa “el que abraza” o el que consuela, porque fue consolación la que tuvo que llevar al pueblo, ya que el tiempo que vivió este profeta fue un tiempo bastante parecido al que estamos viviendo en nuestros días, en esa época había mucha corrupción, maldad, aflicción, violencia, odio y el profeta Habacuc.

En el primer capítulo eleva una oración al Señor en forma de pregunta diciendo en Habacuc 1:2-3 “¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan.”

Habacuc estaba viviendo tiempos en los que había mucha aflicción y es muy difícil elevar una oración y ver que las cosas no cambian, cuántos de nosotros hemos vivido o estamos viviendo tiempos así, en los que las cosas en vez de ir a mejor van a peor, en los que ponemos las noticias y parece que las cosas cada vez se ponen más mal, violencia, muerte, destrucción, atentados, violencia incluso contra niños, y en nuestra vida personal también, surgen problemas un día de una cosa, otro día de otra y elevamos nuestra oración y las respuestas tardan en llegar o se ponen más difíciles las cosas. Cuál es nuestra actitud? Cómo podemos reaccionar? Cuál es la actitud correcta de nuestro corazón ante situaciones que están fuera de nuestro control?

En el Capítulo 3 del libro de Habacuc en medio de esa triste y desesperada situación, Habacuc vuelve a elevar una oración recordando al Señor que de la misma forma que su ira se ha encendido que también se acuerde de Su misericordia eterna que siempre ha tenido sobre Su pueblo, Habacuc 3:2 dice “Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, en medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia.”

Habacuc no solo veía la situación sino que clamaba al Señor en medio de esa aflicción, pidiéndole que en medio de los tiempos avive su obra y que en su ira se acuerde de la misericordia. Cuál es nuestra actitud? Oramos , clamamos al Señor por todas las cosas que ven nuestros ojos, en medio de la oración Dios habla y fortalece nuestro espíritu y sobre todo Dios nos revela la forma correcta de enfrentar la vida.

Por eso declara esa bella oración en Habacuc 3:17-19 “Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo,Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas,Y en mis alturas me hace andar.”

El pueblo de Israel desde la antigüedad ha sido un pueblo evidentemente agricultor, que dependía de lo que producía la tierra y de lo que obtenía de sus ganados, es evidente que en esta etapa de la vida el pueblo estaba siendo sacudido perdiendo todas las cosas que le servían para su sustento. Los higos, las vides y los olivos faltaban, con lo cual no tenían alimentos suficientes para mantenerse. También faltaban las vacas y las ovejas que les servían para la lana, las pieles, la leche y para presentar sacrificios a Dios, todo lo básico y lo más importante faltaba.

Cuando tenemos falta de cosas importantes para nosotros podemos entrar en preocupación, inquietud, ansiedad y nos puede faltar el sueño, el semblante de nuestro rostro puede cambiar y decaer radicalmente, sumergirnos en un valle de angustia por todas esas cosas o necesidades que no podemos o no tenemos cómo suplirlas.

Pero la actitud de corazón del profeta Habacuc hablando con Dios dice CON TODO yo me alegraré en Jehová! Con todo es una expresión que dice muy poco y abarca mucho, con todo lo bueno y con todo lo malo, y con todo lo agradable y con todo lo desagradable, con todo implica la provisión o la falta de provisión, implica cuando tengo mucho o cuando no tengo nada, CON TODO YO ME ALEGRARÉ.

Si el libro de Habacuc se escribiera en la actualidad podríamos orar diciendo Señor aunque no tengo todo lo que necesito o todo lo que quisiera, aunque la provisión económica no es abundante, aunque haya pocas cosas en mi despensa de alimentos y aún los medios que tengo para vivir desaparezcan; aunque hoy al salir al trabajo mi vehículo no funcionó, aunque hoy las cosas fueron contradictorias, el tráfico, la gente, todo estaba contra corriente; aunque en mi familia haya enfermedad, carencias y dificultades y no tienen todo lo que yo quisiera, aunque estoy pasando de una prueba a otra, aunque en las noticias vea enfermedad, muerte y destrucción, CON TODO yo me alegro en Ti Señor! Me gozo en ti que eres el Dios de mi salvación! Porque tú Señor eres mi fortaleza! Sostienes mis pasos y podré caminar sobre la adversidad!

Esta es la actitud de un corazón lleno de fe, la actitud de vivir no buscando la felicidad como el que llega a un destino, sino viviendo en la alegría que Dios nos da aún en medio del dolor, aún con la presión y el estrés que podemos vivir, aún con las malas noticias que cada día vemos por la televisión y las redes sociales, aún con todo, nuestro corazón debe alegrarse porque nuestra fortaleza viene de Dios quien hace nuestros pies como de ciervas, para caminar en las alturas con destreza, para caminar sobre la adversidad con pasos firmes y seguros porque confiamos en Él.