Hazte socio de radio solidaria

Un profesor de una universidad hizo un experimento con sus estudiantes entregando una hoja en blanco a cada uno, en donde en el centro había un punto negro, la actividad consistía en describir lo que había en la hoja de papel, todos los estudiantes sin excepción, describieron el punto negro, todos lo vieron y hablaron de él, sin embargo nadie habló de todo el espacio en blanco que había en el papel.

El profesor dijo a sus estudiantes, la vida es así, siempre estamos dispuestos a ver el punto negro, sin pensar en todo el espacio en blanco que tenemos, siempre estamos viendo las cosa malas, sin pensar en todas las buenas que nos pasan. Eso se llama vivir con queja en el corazón.

Hay un proverbio que dice “Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas?. Si no lo tiene ¿por qué te quejas?.” En otras palabras, si las cosas tienen solución no es necesario quejarse y si no tiene solución de nada sirve quejarse, ya que no se puede hacer nada.

Vivimos tiempos en los que no estamos contentos con nada si hace frío, porque hace frío, si hace calor, porque hace calor, si tengo trabajo, porque tengo mucho que hacer y tengo mi tiempo siempre ocupado y si no tengo trabajo porque me aburro y no tengo nada que hacer, si me llaman por teléfono me cansa la gente hablando y hablando y el día que no me llaman me están ignorando. Cada día un motivo diferente para quejarse y el peligro de la queja es que puede convertirse, inadvertidamente, en un hábito muy difícil de dejar.

Esta es la actitud del corazón de la que hablaremos hoy: DEJAR DE QUEJARSE o DESECHAR LA QUEJA de nuestros corazones. La queja es una actitud del corazón que refleja una insatisfacción, desacuerdo, disgusto o desagrado de una situación, la queja también es un reclamo o una protesta hacia determinada cosa o persona, la queja siempre vendrá de la frustración que vivimos al ver nuestras expectativas no cumplidas o satisfechas.

Vivir con la actitud de el corazón de quejarnos de todo, hará que nunca vivamos agradecidos de nada, por eso hoy vamos a reflexionar acerca de cultivar en el corazón la actitud de DEJAR DE QUEJARSE y empezar a vivir una vida de agradecimiento por todas las cosas que nos pasan.

Para esto vamos a ir atrás en la historia hasta el libro de Éxodo 16, podemos leer la historia despacio en nuestras casas acerca del Pueblo de Israel en el desierto y lo mucho que podemos aprender de esto.

Dice la historia que salieron de Elim hacia el desierto de Sin y allí toda la congregación de los hijos de Israel murmuraron contra Moisés y Aarón con queja en sus corazones diciendo “ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud.” Es triste pensar qué rápido habían olvidado, los menosprecios, el maltrato y la esclavitud, qué pronto habían olvidado cómo Dios les sacó de Egipto y la forma tan poderosa en la que Su mano obró milagros ante sus ojos, esta vez no clamaron a Dios, solamente se quejaron recordando las ollas de carne, la comida abundante y dejando que en sus corazones la queja se hiciera cada día más fuerte.

Ahora reflexionemos cómo es nuestra actitud? Debemos examinar frecuentemente nuestra forma de reaccionar ante la vida en todas las situaciones que se nos presentan, somos muy dados a quejarnos, es normal alguna vez no estar de acuerdo en algo, pero debemos buscar las soluciones y no acostumbrarnos a solo ver lo malo, no podemos ser personas que solo centran su atención en lo que les falta sin pensar en todo lo que ya tienen.

Cuando nos quejamos podemos llegar a decir cosas increíbles y que si las pensamos bien no la diríamos, el pueblo de Israel dijo “ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en Egipto”, increíble hacer una afirmación así, solamente llevados por la queja.

Debemos pensar si en nuestra vida hay una actitud de queja continua, Dios les da el maná del cielo, un pan especial con sabor a hojuelas con miel, podían coger un gomer por persona que es aproximado de dos kilos de maná por cada uno, suficiente provisión completamente milagrosa, luego les da carne a través de enviarles codornices, la queja siempre se mantenían en sus corazón y a pesar de todo lo que Dios les había dado y librado siempre había disgusto en sus corazones.

Debemos pensar que cuando hay queja en el corazón siempre actuaremos erróneamente y Dios no se agrada de un corazón que vive en queja, cuando nos quejamos no es contra las personas en sí, sino contra Dios, en Éxodo 16:8 dice “Dijo también Moisés: Jehová os dará en la tarde carne para comer, y en la mañana pan hasta saciaros; porque Jehová ha oído vuestras murmuraciones con que habéis murmurado contra él; porque nosotros, ¿qué somos? Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Jehová.” Cuando hay queja en vez de agradecimiento, nuestra queja es hacia Dios porque de Él vienen todas las cosas y lo que tenemos es por Su gracia y lo que no tenemos es porque Dios sabe y tiene un propósito por el cual no nos da aquello que le pedimos, todo es de ÉL.

El pueblo de Israel dice la palabra que fue alimentado de esta forma durante 40 años, es mucho tiempo en el que se probó la fidelidad de Dios, un dia y otro y otro, enviando maná del cielo y codornices para comer, durante 40 años no dejaron de comer un solo día, Dios es fiel y cumple sus promesas y mantiene sus pactos.

Esta es una historia de la Biblia que debe hablar a nuestros corazones para vivir una vida de agradecimiento y no tener en nuestro corazón la actitud de quejarnos todo el tiempo, pidamos al Señor que quite de nosotros todo disgusto, insatisfacción, frustración o desacuerdo con lo que tenemos y lo que nos toca vivir, no caigamos en la trampa de la queja, no vivamos con esa actitud en el corazón, porque no solucionamos nada con la queja y puede lograr mucho más un corazón agradecido.