Hazte socio de radio solidaria

Nuestras actitudes diarias determinan nuestra forma de enfrentar la vida, existe en la biblia la historia de un hombre muy especial llamado ESTEBAN, un hombre que en medio de la angustia, puso sus ojos en el cielo y vio la gloria de Dios, un hombre que su fe fue probada al extremo y de quien hoy podemos aprender mucho al recordar su historia.

Esteban aparece en la biblia la primera vez en el libro de Hechos 6 cuando crecía el número de discípulos y hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas eran desatendidas en la distribución diaria, recordemos que ese tiempo los cristianos vivían juntos y compartían todo, pero era necesario repartir las cosas y los discípulos no podían dejar la palabra de Dios para servir las mesas, por lo que fue necesario buscar 7 varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, para realizar un trabajo de servicio y ayudar, allí fue elegido Esteban con un corazón de buen testimonio, lleno del Espíritu Santo y sabio, para hacer un trabajo sencillo.

Esteban era un hombre de Dios, que fue reconocido entre los primeros cristianos como un hombre de buen testimonio, y fue elegido no para predicar y para sobresalir, fue elegido para servir, esto nos da un buen ejemplo para pensar en nosotros, muchas veces consideramos que ya somos personas de buen testimonio, que estamos llenos del Espíritu Santo y que somos sabios, sin embargo no pensamos que estas características según la palabra de Dios, son las necesarias para una persona que está dispuesta a servir a los demás, Esteban tenía un corazón sencillo y estaba dispuesto a hacer lo que le pusieran a hacer, porque sabía cuál era su lugar en reino de Dios.

La siguiente vez que aparece Esteban es en Hechos 6:8 donde dice “ Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo.” Esteban era un hombre que estaba al servicio en la casa de Dios, sin embargo no se conformó solamente con servir y atender, su corazón fue más allá y dice la escritura que hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo.

La actitud del corazón de Elías nos enseña a ver en cada situación o en cada trabajo que hacemos una oportunidad para compartir del Señor y mostrar Su gloria en nosotros, el no se conformó solamente con servir, seguramente hacía su trabajo, servir las mesas, en apariencia sin mayor reconocimiento, pero como era un hombre de buen testimonio, lleno del Espíritu Santo y sabio, aprovechaba esa oportunidad que Dios le daba para mostrar a Dios en su vida y ser luz para los demás.

Cuál es nuestra actitud? ¿Consideramos lo poco o lo mucho que Dios nos da el privilegio de hacer como una oportunidad para mostrar nuestra fe y mostrar la grandeza de Dios? Cual es nuestra actitud en este tiempo? Ahora no podemos salir de casa, pero si podemos hacer una llamada, orar por las personas, estar al pendiente no solo de los que amamos sino también podemos ser luz desde nuestras casas dando ánimo al que está sin fuerzas, consuelo al que está triste, esperanza al que está sin fe, ser luz en medio de la angustia y la duda que hoy se está viviendo en muchos corazones.

Y luego vemos que Esteban es acusado falsamente por hombres que hacen creer que Esteban está dando palabras al pueblo contra la ley y Esteban es llevado ante el sacerdote y si leemos todo el capítulo 7 del libro de Hechos veremos que Esteban da uno de los discursos más largos hablando de la fe y de la rebeldía en el corazón de los hombres, lo que lleva al pueblo a enfurecerse contra él y dice la escritura en el verso 55 “Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios”, Esteban en medio de su angustia puso sus ojos en el cielo y vio la gloria de Dios.

Pensemos por un momento... ¿hacia dónde ven nuestros ojos hoy?

La escritura dice que Esteban lleno del Espíritu Santo, puso sus ojos en el cielo y vio la gloria de Dios, Esteban quitó sus ojos de lo terrenal, de lo que le rodeaba, que era destrucción y muerte y puso sus ojos en El Señor, vio su gloria, y a Jesús sentado a la diestra de Dios, Esteban pudo contemplar la promesa cumplida que Jesús les dijo, que estaría con el Padre reinando juntamente con El.

Esteban logró quitar sus ojos de lo que le rodeaba, algo que no fue fácil, pero quitó sus ojos de esos hombres fuertes que buscaban su vida para apedrearlo y destruirlo, quitó sus ojos de sus temores, de su angustia, quitó sus ojos del miedo al hombre y de la mue, para ponerlos en El Señor, esa actitud en El, le mostró la gloria de Dios, le dio poder y fuerza para soportar la prueba y ver que lo que estaba padeciendo no era nada comparado con la gloria venidera. ¿Cómo lo logró? Solamente a través de la llenura del Espíritu Santo.

¿Dónde tenemos hoy puestos nuestros ojos? Cuando despertamos nos damos cuenta de la realidad que nos rodea, que estamos en tiempos de crisis a nivel mundial, vemos que hay enfermedad y muerte, vemos que hay que guardarnos y cuidarnos, vemos personas tristes, desoladas, sin esperanza, porque lo que nos rodean al igual que Esteban es una realidad muy difícil, pero hoy podemos tomar la actitud de este hombre lleno del Espíritu Santo poniendo nuestros ojos en el cielo y no en todo lo que pasa alrededor, solamente a través de la llenura del Espíritu Santo podremos ver en cada dificultad una oportunidad, en cada momento difícil una victoria y en cada circunstancia el propósito de Dios y Su voluntad para nuestras vidas.

Hoy podemos ver la gloria de Dios en todo lo que hacemos, podemos tener esperanza, al poner nuestros ojos en el cielo, veremos la gloria de Dios, veremos al Señor aún en medio de la noche más oscura, Esteban estaba siendo apedreado y estaba a punto de morir, pero no tenía sus ojos en su realidad, sino en la gloria del Señor que llenó su corazón en ese momento hasta que durmió como dice la palabra.

No perdamos la esperanza, pongamos nuestros ojos en el cielo y recordemos que si creemos veremos la gloria de Dios hoy y todos los días de nuestra vida.