Vivimos un tiempo en nuestra historia en el que estamos llenos de diversas informaciones y sobre todo noticias poco alentadoras con respecto a la economía a nivel mundial.

Según algunos datos muestran que la pandemia global del coronavirus tendrá un efecto devastador sobre el empleo, lo que equivale que millones de personas se quedarán sin trabajo.

Ya hay miles de personas aquí en España y muchos países, que están pasando por una crisis económica muy grande que no les permite proveer para sus familias y están solicitando ayudas, los bancos de alimentos están desbordados con la cantidad de personas necesitadas.

Ante esta situación muchos corazones empiezan a angustiarse y preocuparse por lo que nos depara el futuro y hoy hablaremos de un hombre al que Dios prueba en su fe no de forma económica, pero sí con la posibilidad de quedarse sin algo muy preciado para él, como lo es su hijo, hablamos de Abraham.

La palabra de Dios dice en Génesis 22:1-2 “Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.” Una de las pruebas más grandes que un padre puede enfrentar es perder un hijo y en este caso para Abraham Isaac significaba el cumplimiento de una promesa, lo que Dios le pedía no era nada sencillo.

Sin embargo la actitud de Abraham ante esta petición tan difícil, fue sorprendente, la palabra dice que se levantó muy de mañana, no lo pensó, no dio largas a lo que tenía que hacer, su fe era inconmovible en esos momentos y tomó a su hijo y emprendieron el viaje al lugar que Dios le había dicho para sacrificarlo. Imaginemos qué pasaba por la mente de Abraham de camino? Su hijo pequeño, tal vez cogido de su mano, hablando de muchas cosas. Dónde quedaba la promesa que un día Dios le había dado que decía "multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y daré a tu descendencia todas estas tierras"?? Todos los sueños construidos alrededor de su hijo estaban a punto de terminarse...

Pero la actitud en el corazón de Abraham fue determinante y cuando su hijo le pregunta en el verso 7 “¿dónde está el cordero para el holocausto? Abraham le responde: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío.” Aunque quizás habían mil preguntas en su corazón y mucho temor, Abraham declaró DIOS PROVEERÁ.

El final de la historia muestra un Dios proveedor, que envía un ángel a detener la mano de Abraham para que no sacrifique a su propio hijo y provee de un carnero con sus cuernos enredados en un zarzal, su fe había sido puesta a prueba a un nivel máximo, pero para Abraham no era un desconocido quien le había dado esas instrucciones, Abraham conocía al Dios en quién estaba confiando, sabía quién era El, Jehová Jireh.

Jehová- Yo soy Jireh -Proveedor, en otra traducción dice El Señor se hace cargo, y eso es precisamente lo que Dios quiere que entendamos hoy, ante tantas malas noticias, ante tanta necesidad que se vislumbra en el futuro, DIOS SE HARÁ CARGO, Él se encarga de proveer la solución para cualquiera que sea nuestra necesidad. Abraham quitó sus ojos de su necesidad y los puso en quien puede proveer para esa necesidad, Abraham quitó sus ojos de lo que estaba pasando delante de él y los puso en El gran YO Soy, su proveedor.

Dio se hará cargo de esta situación que hoy vivimos, Dios proveerá. ¿Cuál es nuestra necesidad hoy? Dios se hará cargo, El Señor es nuestro proveedor, no solo de las cosas materiales y de nuestra economía, sino de cualquiera que sea nuestra situación. Si necesitamos solución para un problema, Dios proveerá esa solución, si estamos orando por algo en particular, El se hará cargo y proveerá aquello que necesitamos, Dios es un Dios poderoso, proveedor para sus hijos, en quien podemos confiar sin lugar a dudas.

Quitemos hoy nuestra mirada de aquello que estamos a punto de perder o que ya hemos perdido, quitemos nuestros ojos de esa gran necesidad que se levanta como un gigante ante nosotros y pongamos nuestra mirada en aquel que lo puede todo, que lo tiene todo, que lo hace todo, confiemos nuestros corazones a Jehová Jireh! Nuestro PROVEEDOR!

Vivamos con esa actitud de fe en el corazón, como nos da ejemplo Abraham, sin ver, tenía la certeza en el corazón que Dios se haría cargo de todo, sabiendo que aunque las malas noticias abundan, aunque vean nuestros ojos que la economía está mal y veamos la escasez y falta de provisión, estemos seguros que Dios proveerá.

En la palabra aparecen muchas promesas que hablan de nuestro Dios proveedor y quisiera brevemente recordar algunas:

El salmo 34:10 dice “Los leoncillos necesitan, y tienen hambre;Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien."

El salmo Salmo 37:27 dice"Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan."

2 Corintios 9:10 dice "Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia,"

Y por último Filipenses 4:19 dice "Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús."

Vivamos con esa actitud en el corazón Dios proveerá, El se hará cargo de cualquiera que sea nuestra necesidad y sobrenaturalmente nos proveerá, Dios nunca nos dejará solos!