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Nuestras actitudes pueden ser buenas o malas y con nuestras actitudes podemos entristecer o alegrar el corazón de Dios y en la historia de hoy vemos un hombre con la actitud de fe en su corazón, que sorprendió a Jesús en una historia que nos cuenta el libro de Mateo 8, esta es la historia donde Jesús sana al siervo de un Centurión.

Un Centurión era el máximo responsable de una centuria que era una milicia del Imperio Romano compuesta por cien soldados, los centuriones eran oficiales que tenían facultades para administrar y dirigir. Un centurión era un hombre con autoridad, sin embargo el tener autoridad no le hacía invencible o invulnerable, vemos en él un hombre lleno de fe y de humildad que llega hasta Jesús con una petición en su corazón, que sane a su siervo.

En la historia del libro de Mateo un Centurión va a Jesús, hablándole que su sirviente estaba enfermo en casa, con fuertes dolores sin poder moverse, su petición es escuchada por Jesús y le dice que irá a su casa para ver a su criado, pero este hombre que sabía lo que era vivir bajo autoridad y lo que era estar en autoridad, él conocía lo que era dar órdenes y que se cumplieran y sabía lo que era recibir una orden y que esta se ejecutara, conociendo claramente lo que es la autoridad, este Centurión sabía que con tan solo una palabra de Jesús era suficiente para que su criado sanara.

Jesús se sorprendió ante aquella declaración de fe total y completa en Él, este hombre con toda su autoridad y reconocimiento humilló su corazón y confío en El Señor plena y completamente, no tuvo la más mínima duda en Su corazón que su petición sería escuchada y estaba seguro que Jesús era todopoderoso y suficientemente capaz de traer sanidad a su criado con solamente una palabra.

La escritura dice en Mateo 8:10 “Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.” Pensando en nosotros y en las actitudes de nuestro corazón, cómo está nuestra confianza en El Señor, le sorprendemos a Dios con la fe que mostramos en momentos de debilidad? ¿Que muestra nuestro corazón ante la prueba o cuando tenemos necesidad que Dios intervenga en nuestras vidas? ¿Confiamos completa y profundamente en Él.? Tenemos un nivel de fe tan grande que Dios se maraville al vernos hablar y reaccionar?

Este Centurión no era un superhéroe, sin embargo su historia sigue contándose hasta el dia de hoy como una historia de fe y confianza ciega en Dios. Hoy vamo a ver 3 cosas que podemos aprender de este Centurión romano para que en nuestro corazón podemos tener más fe, de esa fe que puede sorprender o maravillar a Jesús.

EL CENTURIÓN FUE A JESÚS RECONOCIENDO SU NECESIDAD: Mateo 8:7 dice “Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.” La actitud de fe de este centurión, del que no conocemos el nombre, nos muestra un hombre importante, sin embargo reconocía que tenía una necesidad y no era propia era de uno de sus siervos y va al lugar indicado a buscar la solución para su problema.

Cuando estamos atormentados con preocupaciones y no sabemos qué hacer. a dónde vamos? Tomamos el teléfono y empezamos a llamar a nuestros amigos, familiares, vecinos para contarles nuestra pena, o vamos a Jesús la fuente de vida y reconocemos que tenemos una necesidad y que no podemos solucionarlo por nosotros mismos, un corazón que reconoce su necesidad es un corazón lleno de fe que sorprende a Dios.

EL CENTURIÓN TENÍA HUMILDAD EN SU CORAZÓN: En Mateo 8:8-9 dice “Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.”

La humildad en el corazón de este hombre que tenía autoridad maravilló a Jesús porque este hombre no se sentía con el derecho que Jesús fuera a sanar a su siervo sino tenía la humildad y la fe para creer que con solo una palabra, algo tan sencillo, pero con el poder suficiente para hacer un milagro. Cuando tenemos un problema que resolver, cómo venimos ante El Señor, creemos que tenemos el derecho a recibir aquello que necesitamos, o venimos con toda la humildad y la fe creyendo que con solo una palabra, Dios puede hacer posible nuestro milagro. Cuál es nuestra actitud ante Dios?

EL CENTURIÓN CREYÓ Y RECIBIÓ SU PETICIÓN: Mateo 8:13 dice “Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.” Creer en Jesús es tener la certeza que lo que Él diga será hecho, este hombre creyó en Jesús, su fe era sorprendente y así mismo fue hecho el milagro que pedía.

La palabra dice que como CREA LE SEA HECHO, no valen las palabras vale lo que hay en el corazón, este centurión podría haber hablado mucho, pero lo que Dios vio fue la fe que había en su corazón él creyó y no dudo en su corazón y su criado fue sanado en aquella misma hora.

Estamos viviendo tiempos en los que nuestra fe está siendo probada y esta historia nos enseña la actitud del corazón de un hombre que sorprende al mismo Jesús con su fe.

Pidamos al Señor que nos enseñe como este centurión romano a ir Él antes que nadie reconociendo que tenemos una necesidad donde solo la intervención de Dios puede obrar, lleguemos ante El Señor con toda humildad, no creamos que tenemos el derecho que recibir y de ser atendidos, veamos el ejemplo de este hombre con un cargo importante que doblegó todo su poder ante Jesús que lo podía todo. Y creamos, tengamos fe, no dudemos en nuestro corazón y conforme a nuestra fe Dios obrará una vez más y hará el milagro que tanto está pidiendo nuestro corazón. Que hoy nuestra fe pueda maravillar a Jesús!