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Para alguien, tan conocido por sus provocaciones como Damien Hirst, Dios no es sino una caja de cristal llena de medicinas, donde hay desde un paracetamol hasta un fuerte antibiótico para una infección de muelas. Lo que no es demasiado irreverente, teniendo en cuenta su fama de abrir vacas en canal y conservarla en formol.

Tras sus esculturas sobre La Última Cena de Da Vinci, mostrando a Jesús y a los doce apóstoles como pelotas de ping pong flotando sobre vino rojo o su vaca de seis patas, celebrando la infinita sabiduría divina, el más sacrílego de los artistas británicos parece haberse calmado un poco al llegar a los cuarenta y abandonar la bebida.

El americano Paul McCarthy ve a Dios como un hombre calvo y entrado en años, buscando algo debajo de un matojo seco, pero el artista alemán Martin Kippenberger nos lo presenta como una rana crucificada, que sujeta una gran jarra de cerveza. Aunque no está aquí para explicárnoslo (murió en 1997), los organizadores de la exposición han incluido su obra en la sección titulada Dios como alguien que sufre.

Otros como el norteamericano Scott Grieger, creen sin embargo que si existe un Dios ′está furioso′. Por eso pinta un cartel en rojo con la advertencia: Cuidado con Dios. Aunque para nuestra tranquilidad también nos dice: ′Pero ya veremos si eso es verdad′.

Otros se consuelan con la idea de un Dios bueno, como una madre. Así la californiana Liz Larner, lo representa con una fotografía de una señora mayor, con la piadosa leyenda de que ′no tienes que entenderme, sólo has de quererme′. Por eso también Renée Petropoulus juega con la mirada entrañable en su DVD de dos bebés. Aunque sus alegres sonidos se confunden con los disparos de la proyección contigua de Thorvaldur Thorsteinsson, que en La Muerte más real, ve junto a Helena Jonsdottir, un Dios que mata.

para otros, como el neoyorquino Tony Oursler, Dios es un muñeco melenudo y parlanchín, que ha sido ya decapitado. Dice que ′es un hombre viejo y blanco que vive en el cielo′, porque se ha ′criado como católico, aunque reconoce que su idea no se ha desarrollado demasiado desde que era joven′. Para él, sigue siendo un ser ′cruel y misterioso′, que ′depende del espectador′ para ′entender sus motivaciones".