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Una de estas alternativas planteadas a la resurrección de Cristo tiene que ver con la teoría de que las mujeres que se dirigieron a un sepulcro equivocado.

Según esta teoría, cuando María Magdalena y sus amigas llegaron el primer día de la semana al sepulcro, aun estaba amaneciendo, y con la falta de luz confundieron la tumba de Jesús con otra que estaba vacía, razón por la cual se asustaron tanto que en su nerviosismo llegaron a confundir a un joven hortelano que estaba allí con un ángel.

¿Se sostiene esta idea alternativa a la luz del registro bíblico y de la lógica?

1. ¿Por qué fueron las mujeres a la tumba?

En primer lugar, debemos observar que la razón por la que estas mujeres visitaron la tumba fue con el propósito natural de ungir el cuerpo de Jesús, algo que no habían podido hacer inmediatamente después de la crucifixión, ya que fueron interrumpidas por causa de la observancia del día de reposo.

(Lc 23:55-56) “Y las mujeres... prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el día de reposo, conforme al mandamiento.”

(Mr 16:1) “Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle.”

(Lc 24:1) “El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado...”

Todo esto nos da una idea precisa de porqué fueron a la tumba aquella mañana, y también de su estado emocional. Ellas no fueron allí por mero dolor sentimental, sino porque querían cumplir con un deber de orden práctico. Incluso los razonamientos que se hacían acerca de cómo quitarían la gran piedra que tapaba la entrada del sepulcro (Mr 16:3), nos da a entender que no estaban en un estado emocional que les impidiera considerar la realidad tal como era.

2. ¿Cuándo fueron al sepulcro?

Dado que en Oriente era un hecho aceptado que la descomposición del cuerpo de una persona comenzaba alrededor del tercer día después de la muerte, ellas madrugaron con el fin de hacerlo lo antes posible, lo cual era también muy conveniente, teniendo en cuenta que ya era el tercer día que Jesús estaba en el sepulcro.

Aunque no es posible saber con total certeza cómo ocurrieron las cosas en aquella mañana, a partir de los datos que tenemos, es razonable pensar que María Magdalena debió de ser quién organizó todo lo relacionado con el ungimiento del cuerpo de Jesús.

También parece probable que las mujeres no fueron todas juntas al sepulcro, de hecho, María Magdalena debió de ser la primera en llegar, y seguramente lo hizo sola, llegando poco después las otras.

De igual manera, su regreso a la ciudad tampoco lo debieron hacer juntas. María Magdalena seguramente era bastante más joven que las otras mujeres, algunas de las cuales tenían hijos ya adultos (“María la madre de Jacobo”), por lo tanto, no es difícil pensar que se pudo adelantar a las demás en su regreso a la ciudad para dar las nuevas a los apóstoles, aunque finalmente las más mayores también llegaron para aportar su propio testimonio.

Esta sería la razón por la que María Magdalena, a pesar de que estaba sola cuando dio su informe a los apóstoles, sin embargo utilizó la primera persona del plural: “Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto” (Jn 20:2).

Después de que María Magdalena informó a los apóstoles, aun debió de regresar sola a la zona del sepulcro

para buscar el cuerpo de Jesús, momento en el que el Señor se le apareció resucitado (Jn 20:11-18).

¿Debemos pensar que todas las mujeres se equivocaron de sepulcro? ¿Que a pesar de que buscaron el cuerpo de Jesús, ninguna de ellas se dio cuenta de cuál era el sepulcro en el que estaba Jesús?