“Cuando se nos hace daño, queremos que alguien en algún lugar, arregle las cosas. Con frecuencia pensamos que eso significa nosotros. Estamos equivocados”. Escribió John Bevere. Y esta es la realidad de Dios obrando en nuestras vidas. Jesús sufrió un trato espantosamente duro, injusto, despiadado, además de un juicio falaz y mentiroso. No obstante ello, guardó silencio.