Amados, al contrario del móvil, la Biblia no se queda sin señal y no se descarga.

Nos podemos conectar con ella en cualquier lugar.

No precisamos preocuparnos por la falta de crédito porque Jesús ya pagó la cuenta, y los créditos no tienen fin.

Y lo mejor de todo: no se corta la comunicación y la carga de batería es para toda la vida.