Todo lo que no es espiritual nos arruina; debemos aprender a rechazar lo que se nos opone y de esta manera producir el equilibrio de la santidad.

Jesús ha venido a deshacer las obras del diablo. No debemos usar nuestro razonamiento para intentar justificar algo, ni utilizar armas humanas frente a esta problemática de la oposición espiritual. Tenemos las armas espirituales poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. Resistamos en el nombre de Jesús, y la oposición huirá. La victoria está asegurada por la Palabra de Dios. Jesús nos dio autoridad espiritual sobre las fuerzas del mal y ahora es el momento en que debemos ejercerla. Las distintas disciplinas del campo del conocimiento humano no pueden resolver esta manifestación sistemática de contrariedad y enfrentamiento.

Los hombres de Dios actuaron dejándonos adecuados ejemplos en La Biblia para imitar. Nosotros no somos quienes para cambiar la estrategia que nos ha entregado el Señor en Su Palabra: “Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte” (Jeremías 1:19).