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La sabiduría revela el gran misterio de la vida: que vivir para mí y en mis propios intereses no satisface, mientras que vivir totalmente para Dios y en obediencia a su palabra trae gozo y paz y vida en abundancia. Aprendo sabiduría de la palabra de Dios, de los mandamientos escritos en las escrituras. Tal vez alguien dijo algo negativo sobre mí, o sobre alguien que me importa, y mi reacción es tomar represalias con ira. ¿Es esto sabiduría? No, esta es una reacción puramente humana, basada sólo en mi sentido natural de auto-preservación. “El enojo reposa en el seno de los necios”. Eclesiastés 7:9. Pero Jesús dijo, “bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.” Lucas 6:28. ¡Esta es la sabiduría, que se hace evidente, cuando ves el resultado del ser obediente a las palabras de Jesús! Reaccionar de acuerdo a la palabra de Dios causa justicia y bendición para prevalecer. Por otro lado, responder de acuerdo al pecado en mi carne sólo causa que las cosas malas crezcan y se agraven, llevando a una profunda infelicidad, para todos los involucrados.

Sin embargo, estas palabras son sólo conocimiento para mí hasta que yo, personalmente, haya vencido al pecado a través del poder de Dios en obediencia a lo que está escrito. Cuando he vencido la amargura, el odio, la ofensa, el rencor, hablar mal de otros, etc., entonces la amabilidad, la bondad, el amor y la mansedumbre se convierten en virtudes que poseo como mi propia naturaleza. Entonces las palabras de Jesús se convierten en sabiduría en mí, no sólo en conocimiento. No es sólo algo que yo sé, sino algo que he experimentado y ganado como un tesoro personal.

La sabiduría revela el gran misterio de la vida: que vivir para mí y en mis propios intereses no satisface, mientras que vivir totalmente para Dios y en obediencia a su palabra trae gozo y paz y vida en abundancia.