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"Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, seré sanada" (Mc 5,28) No sabemos cómo se llamaba estaba mujer, ni si era joven o adulta; el Evangelio sólo nos dice que estaba enferma desde hacía doce años. ¡Doce años! de mucho dolor para su vida, La mujer llevaba enferma varios años. Esta mujer "había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor " (Mc 5,26). De médico en médico y ninguno le daba solución para a sus problemas. Nuevos tratamientos y medicamentos y ninguno sanaba su situación, al contrario, iba a peor. En una situación así, acabas aburrido, harto, te sientes impotente y pierdes la esperanza de que algún día tu enfermedad pueda ser sanada. Aquella mujer ya nada podía hacer. Pero había oído habar de Jesús. Sabía que Jesús amaba a las personas, sabía que tenía poder para curar. Jesús estaba en su ciudad, no podía perder esta oportunidad, así que salió a su encuentro. Ella dá el primer paso; busca a Jesús para ser sanada.

¿Te has sentido alguna vez como esta mujer; impotente, débil ante las situaciones, ¿Te has rendido o has seguido intentándolo? Por ejemplo: si no se te da bien leer o hacer los ejercicios de cálculo o tienes una alergia o un problema de huesos sigue buscando, no te rindas ante las dificultades. Nuestra protagonista no se rindió. La mujer salió a la calle y se encontró con una dificultad: Su primera dificultad, una gran multitud de gente rodeaba a Jesús. (Marcos 5, 24) "Le seguía un gran gentío que le oprimía." ¿Habéis estado alguna vez entre una multitud de gente?. Sólo ves cabezas a tu alrededor, te falta el aire, no ves el camino, pierdes la orientación...

Pero esta mujer siguió adelante entre la multitud y pensó: "Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, seré sanada" (Mc 5,28). 2da condición cree que Jesús puede sanarla. No pedía hablar con Jesús y contarle su problema para que Él la sanara, tan sólo pedía tocar sus vestidos. Ella pensaba que con sólo tocar la túnica de Jesús quedaría sanada. 3ra condición, La fe de la mujer que cree que solo tocando su manto el de Jesús, ella sanara. ¿Qué pensáis? ¿Es eso posible? Es posible, sí, porque la fe de esta mujer era muy grande. Así fue, la mujer tocó la túnica de Jesús, fue un toque de fe, un toque que pedía ayuda. "Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal" (Mc 5,29). ¡Sanó inmediatamente! Su fe recibió la respuesta: la sanación de su enfermedad.