Jesús es el hombre perfecto. Vivió una vida intachable y agradó al Padre en sus acciones, palabras, pensamientos, actitudes, y motivaciones. Muchos de nosotros vivimos en una desesperanza terrible, los psicólogos le llaman crisis existencial: no sé a dónde voy, no sé quién soy. Hay tantos que caminan como zombis, de situación en situación, están acá y se quieren ir para allá, no viven sino que sobreviven, y a veces nos dejamos meter en esa forma de vida, de sobrevivencia de un día más, de postergar y postergar y acabar sin hacer nada. Hay solución a este problema, si quieres llevar mucho fruto en tu vida debes permanecer en el Señor como el pámpano a la vid. Sí tu corazón está donde Él está, allí hay libertad.

El Señor dice que el ladrón vino a hurtar, robar y destruir, pero Él vino para dar vida en abundancia, si te sientes destruido ese no es el plan de Dios para ti, no has sido llamado para tener cualquier tipo de vida, estás llamado a tener una vida de seguridad, de abundancia y de gozo, no eres un accidente, el enemigo tiene una estrategia de hacerte creer que no vales nada, pero eres hechura suya ¡Tienes mucho valor!

El Señor te ha hecho valioso, te hizo con sus propias manos, te dio su linaje, pues, en Él vivimos, somos y nos movemos, y aún en medio de la dificultad el Señor va con nosotros