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Cuando Dios no parece responder sus peticiones, lo primero que debe hacer es analizar bien lo que está pidiendo. Cuando Dios no parece responder sus peticiones, lo primero que debe hacer es analizar bien lo que está pidiendo. ¿Ora con fe, confiando en que el Padre celestial se ocupará de la situación, o solo se queja de lo que ha salido mal?.

Primera de Juan 5.14, 15 nos dice que podemos contar con que Dios responderá las peticiones que sean conformes a su voluntad. Por tanto, nuestras oraciones deben estar ancladas a la Biblia ya que sin ella no conocemos la voluntad de Dios. Pero a medida que llenamos nuestra mente de la Palabra de Dios, nuestros deseos y peticiones comienzan a alinearse con su voluntad. Cuando sea así, podremos esperar recibir lo que pidamos. Y en los casos que no estemos seguros de su voluntad, el Espíritu intercederá por nosotros (Ro 8.27). Incluso los obstáculos en nuestra vida no son un problema para el Señor. Nada en armonía con su propósito será imposible para nosotros.

Dios no hace oídos sordos a las súplicas de sus hijos. Como un Padre celestial amoroso, Él protege, provee, guía y cuida de nosotros. Y ha demostrado su amor al enviar a su Hijo. Sin duda, podemos confiarle todas nuestras otras preocupaciones.