Salmos: Capítulo 5 – Plegaria pidiendo protección

Escrito por el 19 de octubre de 2022

(Sal 4:1) «Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; ten misericordia de mí, y oye mi oración.»

David comienza diciendo que estaba pasando por un tiempo de angustia. No se nos indica la causa de ese sufrimiento, pero es evidente que se sentía atacado, presionado y acorralado por las circunstancias que le rodeaban. Fue en esos momentos cuando oró a Dios, y lo hizo apelando a tres cosas:

  1. Apeló a la justicia divina: «Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia»
    David relacionaba la «angustia» que sentía con algún tipo de trato injusto que sufría por parte de los hombres. Quizá se trataba de falsas acusaciones lanzadas contra él, o personas que le perseguían violentamente con el fin de destruirle…

Independientemente de la razón por la David se encontraba en esa situación, lo que deja claro desde el primer momento es que él no se iba a levantar como un «justiciero» con el fin de vengarse de sus enemigos.

Por el contrario, tal como debemos hacer todos los creyentes, él dejó todas estas cosas en las manos del Dios justo. Su confianza estaba puesta en el hecho de que Dios es justo y hará justicia a los suyos.

Otra cosa que nos llama la atención es que David tenía una limpia conciencia y se atreve a defender delante de Dios su inocencia en lo que le estaba ocurriendo. A nosotros no siempre nos pasa eso cuando estamos en medio de los conflictos de la vida. Con frecuencia sentimos que no hemos hecho todo lo que debíamos, ni como deberíamos haberlo hecho.


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