Radio Solidaria
EN DIRECTO

Salmo 4 – Experiencia (20)

Imagen del programa Salmo 4 – Experiencia (20) en Radio Solidaria

Salmo 4 «Confianza»

Versículo 7 «Experiencia»

Bienvenidos a Miradas. Nuestra mirada sigue disfrutando del paisaje tan rico del salmo cuatro. Cada día lo leemos completo para no perder la necesaria visión de conjunto que nos permita percibir con claridad su mensaje.

El salmo refleja la confianza de David, su autor, en medio de la presión de las calumnias de sus enemigos. Todo el salmo es una oración en la cual el rey David, acosado por las calumnias malvadas, injustas y mentirosas de enemigos poderosos manifiesta en su oración su confianza total en Dios:

«Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; Ten misericordia de mí, y oye mi oración. Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? Sabed, pues, que Jehová ha escogido al piadoso para sí; Jehová oirá cuando yo a él clamare. Temblad, y no pequéis; Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad. Ofreced sacrificios de justicia, Y confiad en Jehová. Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro. Tú diste alegría a mi corazón Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto. En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado».

La Mirada estará hoy sobre el versículo siete que nos revela un secreto muy importante del salmista, fijémonos bien, pues dice; «Tú diste alegría a mi corazón Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto».

Una de las características de David es que tenía una rica experiencia con Dios en su vida, por eso el título que hemos puesto a esta mirada es «Experiencia». Y es que la confianza de David en Dios estaba basada en la experiencia personal ya que desde muy joven había vivido en su presencia buscándole cada día y volviendo siempre a Dios desde sus caídas. En el texto al que dedicamos hoy nuestra Mirada David dice:

«Tú diste alegría a mi corazón Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto». En este mundo, para la mayoría, la vida plena es tener mucho. Tanto es así que el que no tiene no es nada. Por eso se acuñó el dicho muy conocido de «tanto tienes, tanto vales».

Así que los que tienen parecen más felices. Lo que dice David en este versículo que meditamos hoy es muy distinto, y, desde luego, sorprendente, vamos a leerlo de nuevo: «Tú diste alegría a mi corazón Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto».

Con lo cual nos dice que él tenía un gozo en el corazón que no dependía de su riqueza material ni de su situación. Con lo cual está proclamando que su alegría no depende ni de las circunstancias ni de los bienes acumulados sino de Dios en quien tiene su confianza y su mayor bien.

No perdamos de vista que David atribuye a Dios su alegría, no a factores externos, pues le dice en su oración:

«Tú diste alegría a mi corazón». Por esa razón su alegría no se alteraba viendo la prosperidad material de sus oponentes.

¡Qué gran lección nos deja el salmista! No cifraba su gozo en conquistas ni en ganancias materiales, tenía un tesoro de valor infinito:

El gozo del Señor en su corazón. Gracias a Dios que en estos tiempos tan materialistas, en los cuales cada uno va a lo suyo sin pensar en lo demás, buscando prosperar materialmente a cualquier precio, es posible disfrutar como David de gozo auténtico en la comunión con Dios.

(por Daniel Valuja)