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Salmo 4 – Confianza (21)

Imagen del programa Salmo 4 – Confianza (21) en Radio Solidaria

Salmo 4 «Confianza»

Versículo 8 «Confianza»

Bienvenidos a Miradas. Nuestra mirada termina hoy el recorrido del paisaje tan rico del salmo cuatro.

Cada día lo leemos completo para no perder la necesaria visión de conjunto que nos permita percibir con claridad su mensaje y nos detenemos para mirar con más detalle alguna parte del mismo.

El salmo refleja la confianza de David, su autor, en medio de la presión de las calumnias de sus enemigos. Todo el salmo es una oración en la cual el rey David, acosado por esas calumnias malvadas, injustas y mentirosas de enemigos poderosos manifiesta en su oración su confianza total en Dios, sin hacer ni la más mínima mención de sus fuerzas o de sus amigos pues dice:

«Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; Ten misericordia de mí, y oye mi oración. Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? Sabed, pues, que Jehová ha escogido al piadoso para sí; Jehová oirá cuando yo a él clamare. Temblad, y no pequéis; Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad. Ofreced sacrificios de justicia, Y confiad en Jehová. Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro. Tú diste alegría a mi corazón Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto. En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado».

Nuestra Mirada se detendrá hoy sobre el último versículo del salmo, para examinarlo más atentamente, se trata del versículo ocho que declara de forma clarísima y sin dejar duda alguna la confianza del salmista en medio del acoso de sus implacables enemigos, pues dice:

«En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado».

Las dos partes de esta declaración son muy sencillas y claras, en la primera el salmista manifiesta su absoluta tranquilidad, a pesar del acoso a que está sometido continuamente, sus palabras son una afirmación rotunda pues comienza afirmando que se va a la cama en paz «En paz me acostaré», es decir, sintiéndose en paz por dentro, o sea en paz con Dios, o, tal vez, afirmando que si bien sus enemigos están en guerra con él, por su parte no lo está con ellos y por eso se siente en paz, pero, agrega «y asimismo dormiré», es decir mi sueño no se turba con preocupaciones, dormiré tranquilo.

Pero David era un hombre como otro cualquiera, con las mismas emociones y preocupaciones, ¿Cómo podía irse a dormir tranquilamente? ¿Y podía dormirse como si nada pasara? ¿Cual era el secreto? David nos lo descubre seguidamente, pues termina diciendo «Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado».

Por lo tanto, la tranquilidad de David era producida por su total y continuada confianza en Dios. No eran las fuerzas de David, no era el ánimo de David, no era el ejército de David, no eran las medidas de seguridad de David. Lo que le daba tal confianza. Su tranquilidad, su paz como para dormir a pesar de sus enemigos, su plena confianza en los trances difíciles era su relación con Dios.

Su confianza en Dios era tal que superaba toda inquietud. ¿Estás en dificultades? ¿Sufres injusticias? ¿Sientes tus enemigos son más fuertes que tú? Confía en Dios, es el único apoyo seguro en la dificultad.

(por Daniel Valuja)