Radio Solidaria
EN DIRECTO

Salmo 6 – Hasta cuando (30)

Imagen del programa Salmo 6 – Hasta cuando (30) en Radio Solidaria

Salmo 6 Misericordia

Versículo 3-5: ¿Hasta cuando?

Bienvenidos a Miradas. Seguimos avanzando por el salmo seis, uno de los salmos compuestos por David. Al leer el salmo nos damos cuenta que David está en un momento muy difícil, en el cual se reúnen tres graves problemas, su pecado, enfermedad y enemigos.

David no se siente merecedor de la intervención de Dios a su favor, por eso no invoca derechos, ni mucho menos plantea exigencias.

Lo único que hace es reconocer, sin nombrarlo, su pecado, exponer los efectos de su enfermedad y el acoso de sus enemigos, para acogerse a la misericordia de Dios como única posibilidad de ayuda y termina el salmo afirmando su seguridad de ser atendido.

El salmo dice así: «Jehová, no me reprendas en tu enojo, Ni me castigues con tu ira. Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo; Sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen. Mi alma también está muy turbada; Y tú, Jehová, ¿hasta cuándo? Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia. Porque en la muerte no hay memoria de ti; En el Seol, ¿quién te alabará? Me he consumido a fuerza de gemir; Todas las noches inundo de llanto mi lecho, Riego mi cama con mis lágrimas. Mis ojos están gastados de sufrir; Se han envejecido a causa de todos mis angustiadores. Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad; Porque Jehová ha oído la voz de mi lloro. Jehová ha oído mi ruego; Ha recibido Jehová mi oración. Se avergonzarán y se turbarán mucho todos mis enemigos; Se volverán y serán avergonzados de repente».

Hoy dirigimos nuestra Mirada a los versículos tres al cinco del salmo que nos dejan la primera parte del lamento de David con un acento notable en lo difícil que es soportar el sufrimiento cuando pasa el tiempo y no hay solución y es que cuando se sufre, aunque solo sea un dolor de muelas, parece que nunca va a terminar, incluso si se toma un analgésico nos parece que el efecto nunca llega. David, en esta primera parte de su lamento, dice:

«Mi alma también está muy turbada; Y tú, Jehová, ¿hasta cuándo? Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia. Porque en la muerte no hay memoria de ti; En el Seol, ¿quién te alabará?». Este lamento, como acabamos de comentar, pone su acento, sobre todo, en la duración del sufrimiento, que se hace interminable.

El salmista vuelve a apoyarse en la misericordia de Dios para poner urgencia en su petición de ayuda, pues le parece que llegará la muerte sin haberla recibido. Veamos brevemente cada frase. Comienza aludiendo al efecto en sus sentimientos «Mi alma también está muy turbada» ¿Cómo es que Dios no interviene?

Él sabe lo que me pasa. Seguidamente se queja de lo que a él le parece la tardanza inexplicable de Dios, pues dice: «Y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?».

Es decir, ¿Cuándo tendré aun que sufrir sin que intervengas? A continuación repite su ruego, pide de nuevo ser atendido apoyado en la misericordia de Dios «Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia».

Para volver a plantear la urgencia, pues se ve morir «Porque en la muerte no hay memoria de ti; En el Seol, ¿quién te alabará?». ¿Te has sentido alguna vez así? ¿Te ha parecido que Dios tardaba demasiado? No desesperes, Dios tiene su tiempo, confía en Él. A Dios le importas mucho y le duele tu situación.

(por Daniel Valuja)