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Salmo 7 – Esperanza (36)

Imagen del programa Salmo 7 – Esperanza (36) en Radio Solidaria

Salmo 7 Justicia

7 y 8: Esperanza

Bienvenidos a Miradas. Seguimos examinando el salmo siete, escrito por David, y repasando su riquísimo contenido.

Como ya hemos visto en Miradas anteriores, este salmo es un clamor de David por justicia, cuando era acusado falsamente y perseguido ferozmente por sus acusadores.

El salmo dice así:

«Jehová Dios mío, en ti he confiado; Sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame, No sea que desgarren mi alma cual león, Y me destrocen sin que haya quien me libre. Jehová Dios mío, si yo he hecho esto, Si hay en mis manos iniquidad; Si he dado mal pago al que estaba en paz conmigo (Antes he libertado al que sin causa era mi enemigo), Persiga el enemigo mi alma, y alcáncela; Huelle en tierra mi vida, Y mi honra ponga en el polvo. Levántate, oh Jehová, en tu ira; Alzate en contra de la furia de mis angustiadores, Y despierta en favor mío el juicio que mandaste. Te rodeará congregación de pueblos, Y sobre ella vuélvete a sentar en alto. Jehová juzgará a los pueblos; Júzgame, oh Jehová, conforme a mi justicia, Y conforme a mi integridad. Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tú al justo; Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón. Mi escudo está en Dios, Que salva a los rectos de corazón. Dios es juez justo, Y Dios está airado contra el impío todos los días. Si no se arrepiente, él afilará su espada; Armado tiene ya su arco, y lo ha preparado. Asimismo ha preparado armas de muerte, Y ha labrado saetas ardientes. He aquí, el impío concibió maldad, Se preñó de iniquidad, Y dio a luz engaño. Pozo ha cavado, y lo ha ahondado; Y en el hoyo que hizo caerá. Su iniquidad volverá sobre su cabeza, Y su agravio caerá sobre su propia coronilla. Alabaré a Jehová conforme a su justicia, Y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo».

Nuestra Mirada de hoy se detiene, o se fija especialmente, en los versículos siete y el comienzo del ocho de este salmo, en los cuales el salmista mira al futuro, a la definitiva implantación universal de la justicia divina, pues dice:

«Te rodeará congregación de pueblos, Y sobre ella vuélvete a sentar en alto. Jehová juzgará a los pueblos».

El cuadro que dibuja el salmista presenta a Dios en su trono de Juez Supremo desde el cual se sentenciará con absoluta justicia para todo ser humano.

Hay otras dos referencias muy descriptivas de esta escena, la primera la encontramos en Daniel siete y versículos nueve y diez y dice:

«Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos».

La segunda en Apocalipsis veinte y versículos once y doce, dice: «Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras».

¿Qué esperas de este tribunal?