Salmo 9 – Protector (47)

Salmo 9 Defensor
Versículos 3-4: Protector
Bienvenidos a Miradas. Continuamos hoy nuestro acercamiento al salmo nueve, que también es de David.
El tema general del salmo es Dios como defensor.
El salmo es una oración que incluye alabanzas, dos breves peticiones y una serie de afirmaciones que ensalzan la eficaz defensa de Dios a favor de los suyos.
Como el salmo es bastante largo, pues tiene veinte versículos, leeremos solamente la primera mitad para tener una visión general y después comentaremos los versículos tres y cuatro con más detalle.
La primera mitad del salmo dice así:
«Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; Contaré todas tus maravillas. Me alegraré y me regocijaré en ti; Cantaré a tu nombre, oh Altísimo. Mis enemigos volvieron atrás; Cayeron y perecieron delante de ti. Porque has mantenido mi derecho y mi causa; Te has sentado en el trono juzgando con justicia. Reprendiste a las naciones, destruiste al malo, Borraste el nombre de ellos eternamente y para siempre. Los enemigos han perecido; han quedado desolados para siempre; Y las ciudades que derribaste, Su memoria pereció con ellas. Pero Jehová permanecerá para siempre; Ha dispuesto su trono para juicio. El juzgará al mundo con justicia, Y a los pueblos con rectitud. Jehová será refugio del pobre, Refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron».
Como ya dijimos antes, hoy concentraremos nuestra Mirada sobre los versículos tres y cuatro del salmo que dicen: «Mis enemigos volvieron atrás; Cayeron y perecieron delante de ti. Porque has mantenido mi derecho y mi causa; Te has sentado en el trono juzgando con justicia».
Como dijimos al comienzo el salmo es una oración que presenta a Dios como defensor.
Después de la alabanza inicial, David comienza el repaso de la defensa de Dios a su favor y a favor de su pueblo.
Los versículos que hoy nos ocupan se inician con una declaración muy interesante, confirmando que David reconoce a Dios como su defensor, pues dice:
«Mis enemigos volvieron atrás; Cayeron y perecieron delante de ti».
Fijémonos bien, David habla de la derrota total de sus enemigos pues dice:
«Mis enemigos volvieron atrás; Cayeron y perecieron».
Pero no fue él el autor de la derrota sino Dios, su defensor, pues termina diciendo:
«Cayeron y perecieron delante de ti». David dice a continuación, como explicación y, a la vez, reforzando su reconocimiento de Dios como su defensor:
«Porque has mantenido mi derecho y mi causa». Con esto nos amplía el papel de Dios como defensor, Ya que le defiende en la lucha y como juez justo, pues dice:
«Porque has mantenido mi derecho y mi causa; Te has sentado en el trono juzgando con justicia».
Es decir, Dios le ha defendido y sentenciado a su favor, pero lo ha hecho justamente no manipulando la ley para favorecer a su protegido.
¡Qué excelente defensor tenía el salmista!
¿Es el Dios de David tu Dios?
¿Le has entregado tu corazón?
¿Le has confiado a Él tu defensa?
Nunca podrás encontrar un defensor mejor, ni en toda tu vida ni en todo el universo.