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Salmo 9 – Petición (52)

Imagen del programa Salmo 9 – Petición (52) en Radio Solidaria

Salmo 9 Defensor

Versículos 13 y 14: Petición

Bienvenidos a Miradas. Continuamos en esta Mirada nuestro acercamiento al salmo nueve, otro de los salmos de David.

En este salmo David presenta a Dios como el defensor de su pueblo y de cada creyente.

El salmo es una oración que incluye alabanzas, dos breves peticiones y una serie de declaraciones que ensalzan la eficaz defensa de Dios a favor de los suyos.

Como el salmo es bastante largo, pues tiene veinte versículos, y ya hemos sobrepasado la mitad, leeremos solamente la segunda mitad para tener una visión general y después comentaremos los versículos trece y catorce con más detalle.

Esa segunda mitad del salmo dice así:

«Cantad a Jehová, que habita en Sion; Publicad entre los pueblos sus obras. Porque el que demanda la sangre se acordó de ellos; No se olvidó del clamor de los afligidos. Ten misericordia de mí, Jehová; Mira mi aflicción que padezco a causa de los que me aborrecen, Tú que me levantas de las puertas de la muerte, Para que cuente yo todas tus alabanzas En las puertas de la hija de Sion, Y me goce en tu salvación. Se hundieron las naciones en el hoyo que hicieron; En la red que escondieron fue tomado su pie. Jehová se ha hecho conocer en el juicio que ejecutó; En la obra de sus manos fue enlazado el malo. Los malos serán trasladados al Seol, Todas las gentes que se olvidan de Dios. Porque no para siempre será olvidado el menesteroso, Ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente. Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; Sean juzgadas las naciones delante de ti. Pon, oh Jehová, temor en ellos; Conozcan las naciones que no son sino hombres».

Concentremos ahora nuestra mirada en la segunda petición del salmo que tenemos en los versículos trece y catorce y que dicen así:

«Ten misericordia de mí, Jehová; Mira mi aflicción que padezco a causa de los que me aborrecen, Tú que me levantas de las puertas de la muerte, Para que cuente yo todas tus alabanzas En las puertas de la hija de Sion, Y me goce en tu salvación».

Esta petición es realmente preciosa y muy detallada, a pesar de su brevedad, pues recoge la condición y situación del salmista diciendo:

«Ten misericordia de mí, Jehová; Mira mi aflicción que padezco a causa de los que me aborrecen». Es decir, no merezco que me ayudes, pero invoco tu misericordia, porque estoy sufriendo a causa de mis enemigos.

Seguidamente expone su confianza personal en el poder de Dios diciendo:

«Tú que me levantas de las puertas de la muerte». Y termina este ruego declarando su propósito al ser liberado: «Para que cuente yo todas tus alabanzas En las puertas de la hija de Sion, Y me goce en tu salvación».

Promete aprovechar su liberación para testificar de todos los beneficios recibidos y para vivir la bendita experiencia de sentir el gozo de saberse salvado por la misericordia de Dios.

Repasemos y resumamos estas preciosas expresiones.

El salmista invoca la misericordia de Dios, porque él no lo merece, para ser librado de una situación muy difícil y se propone dar a conocer todos los beneficios recibidos como gratitud y como testimonio gozoso.

¿Te suena esto? ¿Cuántos beneficios has recibido de Dios sin merecerlos? ¿Lo reconoces? ¿Le adoras por ello?