Compromiso Tv Prog. 180 – FUNDACIÓN CONTRA LA HIPERTENSIÓN PULMONAR

Programa donde se dan a conocer las distintas ONG´s y los proyectos que tienen en marcha
Salmo 9 – Esperanza (54)

Salmo 9 Defensor
Versículo 18: Esperanza
Bienvenidos a Miradas. Continuamos en esta Mirada examinando el salmo nueve, otro de los salmos de David.
En este salmo David presenta a Dios como el defensor de su pueblo y de cada creyente.
El salmo es una oración que incluye alabanzas, dos breves peticiones y una serie de declaraciones que ensalzan la eficaz defensa de Dios a favor de los suyos.
Como el salmo es bastante largo, pues tiene veinte versículos, y ya hemos pasado de la mitad, leeremos solamente la segunda mitad, que, al igual que la primera comienza con una alabanza, para tener una visión general, y después comentaremos el versículo dieciocho con más detalle.
Esa segunda mitad del salmo dice así:
«Cantad a Jehová, que habita en Sion; Publicad entre los pueblos sus obras. Porque el que demanda la sangre se acordó de ellos; No se olvidó del clamor de los afligidos. Ten misericordia de mí, Jehová; Mira mi aflicción que padezco a causa de los que me aborrecen, Tú que me levantas de las puertas de la muerte, Para que cuente yo todas tus alabanzas En las puertas de la hija de Sion, Y me goce en tu salvación. Se hundieron las naciones en el hoyo que hicieron; En la red que escondieron fue tomado su pie. Jehová se ha hecho conocer en el juicio que ejecutó; En la obra de sus manos fue enlazado el malo. Los malos serán trasladados al Seol, Todas las gentes que se olvidan de Dios. Porque no para siempre será olvidado el menesteroso, Ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente. Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; Sean juzgadas las naciones delante de ti. Pon, oh Jehová, temor en ellos; Conozcan las naciones que no son sino hombres».
Fijaremos ahora nuestra mirada en el versículo dieciocho que dice así: «Porque no para siempre será olvidado el menesteroso, Ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente».
Este versículo nos recuerda un tema importantísimo: Dios nunca se olvida de los suyos. Pero fijémonos bien en lo que dice, ya que aunque son dos frases, dicen lo mismo, pues si te fijas, es sencillamente un recurso poético que permite decir lo mismo de dos maneras diferentes, veamos, vamos a leerlo de nuevo:
«Porque no para siempre será olvidado el menesteroso, Ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente».
Los necesitados que esperan en Dios, los que no tienen ninguna otra alternativa, los que saben que la única riqueza que vale la pena es la salvación eterna, en suma, los que tienen sed de Dios. Pero, al mismo tiempo, el salmo permite conocer situaciones dolorosas que se hacen interminables y que, para los que esperan ansiosamente en Dios, les hace tambalear su esperanza. Para ellos es el mensaje de estas dos frases. Porque, si es verdad, que Dios tiene su tiempo, también es verdad, que Dios siempre llega a tiempo.
Si estás esperando su intervención, no desesperes, Dios no te olvida, aunque a ti te parezca una espera interminable.
Recuerda una vez más lo que dice ese versículo dieciocho del salmo nueve, te hará bien, te ayudará a seguir esperando con confianza, con esperanza renovada.
Recordemos: «Porque no para siempre será olvidado el menesteroso, Ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente».