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Salmo 10 – Depredador (58)

Imagen del programa Salmo 10 – Depredador (58) en Radio Solidaria

Salmp 10 Maldad

Versículos 8-11: Depredador

Bienvenidos a Miradas. Hoy completamos nuestro recorrido por la primera parte del salmo diez en la cual, tras la queja de un salmista, cuyo nombre no conocemos, a causa del abuso violento de los malos contra los débiles, despreciando orgullosamente a Dios, a continuación describe de una forma muy detallada el comportamiento de los malos con Dios y con sus víctimas.

Leamos esta primera parte del salmo:

“¿Por qué estás lejos, oh Jehová, Y te escondes en el tiempo de la tribulación? Con arrogancia el malo persigue al pobre; Será atrapado en los artificios que ha ideado. Porque el malo se jacta del deseo de su alma, Bendice al codicioso, y desprecia a Jehová. El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos. Sus caminos son torcidos en todo tiempo; Tus juicios los tiene muy lejos de su vista; A todos sus adversarios desprecia. Dice en su corazón: No seré movido jamás; Nunca me alcanzará el infortunio. Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude; Debajo de su lengua hay vejación y maldad. Se sienta en acecho cerca de las aldeas; En escondrijos mata al inocente. Sus ojos están acechando al desvalido; Acecha en oculto, como el león desde su cueva; Acecha para arrebatar al pobre; Arrebata al pobre trayéndolo a su red. Se encoge, se agacha, Y caen en sus fuertes garras muchos desdichados. Dice en su corazón: Dios ha olvidado; Ha encubierto su rostro; nunca lo verá”.

Hoy fijaremos nuestra mirada en los versículos ocho al once que hemos titulado:

“El depredador”. Porque describe los abusos y violencias del malo contra los débiles con un lenguaje propio para referirse a una fiera cazando en la selva.

Vamos a leer de nuevo esos versículos para comprobarlo. Dicen así: “Se sienta en acecho cerca de las aldeas; En escondrijos mata al inocente. Sus ojos están acechando al desvalido; Acecha en oculto, como el león desde su cueva; Acecha para arrebatar al pobre; Arrebata al pobre trayéndolo a su red. Se encoge, se agacha, Y caen en sus fuertes garras muchos desdichados.”

No hace falta ser un experto en documentales de felinos en libertad para darse cuenta de la crudeza con la que describe los atropellos que lleva a cabo contra los que caen en sus manos que son descritos como “inocentes, desvalidos, pobres y desdichados” ¿Cómo no quejarse?

¿Cómo puede ser que Dios no lo destruye por su maldad? ¿A qué está esperando? Porque, además, se burla de Dios sintiéndose impune ante Él ya que:

“Dice en su corazón: Dios ha olvidado; Ha encubierto su rostro; nunca lo verá”. Viene bien recordar unas palabras del apóstol Pedro que dice: “pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche”.

Cuando veamos, o suframos, una situación así, recordemos esto, y llevemos vuestra queja y ruego delante de Dios.