Salmo 11 – Confiando (61)

Salmo 11 Justo
Versículos 1-2: Confiando
Bienvenidos a Miradas. Seguimos avanzando en nuestra visita al extraordinario paisaje de los salmos y llegamos hoy al salmo once, escrito por David, al que dedicaremos cinco breves miradas sucesivas.
El mensaje del salmo exalta la justicia de Dios cuyo conocimiento permite al creyente seguir resistiendo el acoso del mal en las peores circunstancias.
Vamos a leer el salmo para tener delante el conjunto del mismo y así percibir cada parte del mismo encajada en el todo, para no desgajar ninguna de las partes ya que reunidas forman una armónica reunión de testimonio de la fe del salmista.
Después de leer el salmo entero, nos detendremos en los versículos uno y dos para mirarlos con más detalle.
El salmo dice así:
“En Jehová he confiado; ¿Cómo decís a mi alma, Que escape al monte cual ave? Porque he aquí, los malos tienden el arco, Disponen sus saetas sobre la cuerda, Para asaetear en oculto a los rectos de corazón. Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo? Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. Jehová prueba al justo; Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. Sobre los malos hará llover calamidades; Fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos. Porque Jehová es justo, y ama la justicia; El hombre recto mirará su rostro”. Como hemos indicado antes, detendremos nuestra mirada por un momento en los dos primeros versículos del salmo para comenzar nuestro recorrido por su contenido paso a paso.
Esos dos versículos dicen así:
“En Jehová he confiado; ¿Cómo decís a mi alma, Que escape al monte cual ave? Porque he aquí, los malos tienden el arco, Disponen sus saetas sobre la cuerda, Para asaetear en oculto a los rectos de corazón”.
Estos dos versículos se componen de tres partes muy diferenciadas y, a la vez, perfectamente relacionadas. Recordemos que el salmista confiesa su confianza en la justicia de Dios, y, por esa razón, comienza diciendo:
“En Jehová he confiado”. La situación es grave, difícil, peligrosa, pero prevalece la confianza que le permite resistir las sugerencias bienintencionadas que le aconsejan huir del conflicto.
Así que está entre dos opciones, esconderse o resistir.
El consejo de los más cercanos es abandonar y buscar la seguridad, pero eso traicionaría su confianza en Dios, por eso dice: “
¿Cómo decís a mi alma, Que escape al monte cual ave?”. Porque la situación es realmente grave ya que los enemigos le tienen en el punto de mira de sus armas, pues reconoce:
“Porque he aquí, los malos tienden el arco, Disponen sus saetas sobre la cuerda, Para asaetear en oculto a los rectos de corazón”.
Es decir, le están apuntando y van a disparar a traición.
Es notable como define a cada bando, de una parte, los atacantes, los malos y de la otra los perseguidos por ellos, los rectos de corazón. Así que el salmista está ante un dilema, o ponerse a cubierto o seguir en su puesto con valentía porque tiene en Dios su confianza.
¿Nunca te has visto en una situación así; con tu fe puesta a prueba?
¿Has escogido seguridad o confiar en Dios?