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Salmo 11 – Herencia (64)

Imagen del programa Salmo 11 – Herencia (64) en Radio Solidaria

Salmo 11 Justo

Versículo 6: Herencia

Bienvenidos a Miradas. Continuamos nuestro recorrido por el salmo once y ya estamos llegando al final.

Los primeros versículos del salmo nos colocan ante una situación bastante familiar.

Los enemigos del bien como se sienten puestos en evidencia por los justos, que ponen al descubierto sus maldades con una conducta honesta, procuran eliminarlos porque les estorban. Pero todavía más grave es que los principios morales que se basan en el temor de Dios, son atropellados cada día y Dios despreciado y burlado.

Ante esta situación ¿Cómo deben reaccionar los creyentes? ¿Deben permanecer en el anonimato? ¿Evitar la confrontación por ser minoría?

El salmista, abrumado por la situación, descubre, como si fuese la primera vez, que Dios todavía está en su trono y conoce cada situación y dará su merecido a los que le aborrecen.

Con esto en mente, vamos a recordar una vez más el texto del salmo, que dice así:

“En Jehová he confiado; ¿Cómo decís a mi alma, Que escape al monte cual ave? Porque he aquí, los malos tienden el arco, Disponen sus saetas sobre la cuerda, Para asaetear en oculto a los rectos de corazón. Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo? Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. Jehová prueba al justo; Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. Sobre los malos hará llover calamidades; Fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos. Porque Jehová es justo, y ama la justicia; El hombre recto mirará su rostro”.

Recordemos que el salmista se siente acosado por los enemigos del bien y no sabe como reaccionar por eso se plantea escapar o permanecer firme, en el versículo primero, ante las amenazas, y un poco más abajo, ante el derrumbe moral y espiritual se pregunta, en el versículo tres, ¿Qué ha de hacer el justo?

La respuesta a las inquietudes del salmista se inicia en el versículo cinco y se amplía con el versículo seis al que dedicamos hoy nuestra Mirada, pues su terrible sentencia dice: “Sobre los malos hará llover calamidades; Fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos”.

Paremos un momento en estas dos formas de afirmar que no quedarán impunes los que desprecian a Dios y pisotean sus principios además de maltratar a sus hijos.

La primera parte del versículo dice “Sobre los malos hará llover calamidades”.

No dice cuando, pero dice cuanto y será en abundancia, “hará llover calamidades”, da a entender muchos males juntos. Pero, seguidamente, añade:

“Fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos”.

Es decir, será el fruto de su vida. Esta segunda parte recuerda una frase que aparece en Apocalipsis veintiuno donde dice:

“Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”.

Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo como enemigo.