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Salmo 11 – Resultado (65)

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Salmo 11 Justo

Versículo 7: Resultado

Bienvenidos a Miradas. Hemos estado durante unas Miradas recorriendo el salmo once, escrito por David, y hoy llegamos al final del mismo, dedicando nuestra Mirada al último de sus versículos, el siete.

El salmo once, que destaca la soberanía y justicia de Dios, plantea una pregunta y ofrece una respuesta.

Lo que se cuestiona el salmista es como reaccionar ante la brutal y agresiva oposición a toda especie de decencia, en el vivir diario, por parte de los malos, y qué hacer ante el deterioro de las referencias morales, basadas en el temor de Dios, porque las fuerzas del mal quieren eliminar a los temerosos de Dios.

Sorprendentemente, el salmista no responde a la pregunta como esperaríamos, sino que responde colocando ante nosotros el señorío de Dios y su perfecta justicia que dará el pago a toda maldad, como dando a entender que los creyentes deben seguir adelante, porque, aunque los enemigos de Dios atacan, Dios está en su trono y castigará duramente su maldad llevando a los creyentes a su presencia.

Vamos a leer el salmo para que podamos comprobar todo esto, y después miraremos con atención el versículo que cierra el salmo. Según leemos indicaremos hasta donde llega la pregunta y donde comienza la respuesta.

El salmo se inicia con el dilema del salmista, en los versículos uno al tres, que dicen así:

En Jehová he confiado; ¿Cómo decís a mi alma, Que escape al monte cual ave? Porque he aquí, los malos tienden el arco, Disponen sus saetas sobre la cuerda, Para asaetear en oculto a los rectos de corazón.

Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?

A partir de aquí comienza la respuesta, que dirige la mirada al Dios soberano y justo, pues, en los versículos cuatro al siete, en los cuales se recuerda el señorío absoluto de Dios y su justa sentencia contra el mal así como su bendición para los justos, pues dicen estos últimos versículos:

«Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. Jehová prueba al justo; Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. Sobre los malos hará llover calamidades; Fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos. Porque Jehová es justo, y ama la justicia; El hombre recto mirará su rostro”.

Miremos ahora con atención el versículo final del salmo que dice: “Porque Jehová es justo, y ama la justicia; El hombre recto mirará su rostro”.

Este versículo aclara, por fin, los motivos de Dios y el resultado de una vida, vivida en el temor de Dios.

La primera parte del versículo habla de las razones de Dios para obrar como lo hace, pues dice:

“Porque Jehová es justo, y ama la justicia”.

Es decir, cada pensamiento, cada actitud, cada conducta, reciben lo que merecen, según la perfecta justicia, la de Dios, porque Dios es justo.

Por lo tanto, la respuesta al dilema de que hacer ante el acoso de los malos, es confiar en la justicia de Dios, que será ejercida plena y justamente en su día.

La segunda parte de este versículo sitúa al justo en la presencia de Dios, pues dice:

“El hombre recto mirará su rostro”.

La vida del creyente tendrá como recompensa un lugar a su lado.

Bendita esperanza.