Salmo 14 – Ciegos (76)

Salmo 14 Proclamación
Versículo: 4 Ciegos
Bienvenidos a Miradas. En nuestro viaje a través de los salmos hemos llegado al salmo catorce, uno de los de David; este salmo es breve y su contenido está muy bien organizado, pues esta magistral proclamación, se inicia con una denuncia, en los versículos uno al cuatro, continúa con una advertencia en los versículos cinco y seis y cierra el salmo con una visión de esperanza en el versículo siete.
Lo leeremos entero porque gracias a su brevedad podemos leerlo cada día y percibir mucho mejor el conjunto de su mensaje.
Después de leerlo fijaremos nuestra Mirada con más detalle en el versículo cuatro que es la conclusión de la apasionada denuncia.
Leamos pues el salmo para que sea la palabra de Dios la que ilumine nuestra Mirada.
El salmo dice así: “Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien. Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido, Que buscara a Dios. Todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. ¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, Y a Jehová no invocan? Ellos temblaron de espanto; Porque Dios está con la generación de los justos. Del consejo del pobre se han burlado, Pero Jehová es su esperanza. ¡Oh, que de Sion saliera la salvación de Israel! Cuando Jehová hiciere volver a los cautivos de su pueblo, Se gozará Jacob, y se alegrará Israel”.
Después de leer este salmo tan intenso vamos a fijarnos en el versículo cuatro que completa con dureza la denuncia que ocupa más de la mitad del salmo.
Las últimas palabras de la denuncia son estas: “
¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, Y a Jehová no invocan?”.
En este versículo cuatro se aprecian tres ideas que tienen a Dios como referencia. La primera es cuando pregunta:
“¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad?”. Es decir, ¿Están tan ciegos que no se dan cuenta que lo que hacen ofende a Dios?
Eso quiere decir que en su ceguera no quieren darse cuenta y, además, no les importa. Y, seguidamente, añade: “¿Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan?”.
Tengamos en cuenta que el salmista llama “mi pueblo” al pueblo de Dios, con lo cual denuncia que lo atacan por ser el pueblo de Dios, así que Dios sigue siendo la referencia de su denuncia y lo deja muy claro cuando concluye: “¿Y a Jehová no invocan?”.
Estas palabras resumen toda la denuncia ya que el salmista insiste en denunciar el rechazo malvado, voluntario y consciente de Dios por parte del mundo.
Seguimos viviendo en una sociedad, que, aunque siente en su conciencia a Dios, y lo percibe por la creación y tiene miedo de comparecer ante Él, decide cerrar los ojos a toda evidencia y vivir como si Dios no existiese.
Esto se percibe claramente por la forma de hablar de Dios y de los creyentes. Pero, especialmente, por la forma de comportarse como si Dios no existiese, ni fuese a exigirle rendir cuentas de toda una vida y de cada acción y pensamiento.
Pidamos a Dios que abra los ojos a un mundo que le ha vuelto la espalda.