Cara a cara 4 Laura manzano

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Salmo 14 – Esperanza (78)

Salmo 14 Proclamación
Versículo: 7 Esperanza
Bienvenidos a Miradas. En nuestro viaje a través de los salmos hemos llegado al final del salmo catorce, uno de los que se atribuyen a David, y que es una magistral proclamación de la maldad humana y la justicia de Dios, pues se inicia con una denuncia de la maldad, en los versículos uno al cuatro, continúa con una advertencia de la justicia de Dios en los versículos cinco y seis y cierra el salmo con una visión de esperanza en el versículo siete.
Lo leeremos entero porque es breve y así percibiremos mucho mejor el conjunto de su mensaje.
Después de leerlo fijaremos nuestra Mirada con más detalle en el versículo siete con el que termina el salmo.
Leamos pues el salmo para que sea la palabra de Dios la que ilumine nuestra Mirada.
El salmo dice así: “Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien. Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido, Que buscara a Dios. Todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. ¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, Y a Jehová no invocan? Ellos temblaron de espanto; Porque Dios está con la generación de los justos. Del consejo del pobre se han burlado, Pero Jehová es su esperanza. ¡Oh, que de Sion saliera la salvación de Israel! Cuando Jehová hiciere volver a los cautivos de su pueblo, Se gozará Jacob, y se alegrará Israel”.
Al leer el salmo hemos vista que la actitud del mundo contra Dios y contra los suyos tiene como respuesta la continua y poderosa protección que Dios ofrece a los que viven en su temor.
Ahora nos fijaremos con nuestra Mirada de hoy en el último versículo del salmo que, con un intenso acento profético, es un deseo y a la vez un canto de esperanza pues dice:
“¡Oh, que de Sion saliera la salvación de Israel! Cuando Jehová hiciere volver a los cautivos de su pueblo, Se gozará Jacob, y se alegrará Israel”. Veamos los tres pasos de este final. En primer lugar, el salmista mira, con una mirada profética, a la futura salvación nacional por medio del Mesías cuando dice
“¡Oh, que de Sion saliera la salvación de Israel!”. Y esa mirada se concreta con la reunión de los esparcidos del pueblo de Dios al decir: “Cuando Jehová hiciere volver a los cautivos de su pueblo”. Y, finalmente mira con esperanza al gozo que esto supondrá para su pueblo diciendo:
“Se gozará Jacob, y se alegrará Israel”. Nos identificamos con este hermoso final del salmo catorce porque el pueblo cristiano espera la venida del Señor en gloria para establecer por fin la justicia y la gloriosa manifestación de los que han creído en Él que serán transformados o resucitados a su semejanza.
¿Alguien puede imaginar cuanto desean este regreso los que sufren persecución por causa de su nombre?
Ellos también serán reunidos en gloriosa victoria con el pueblo salvado por Jesucristo.
Mirando a tanta gloria como esperamos, también nosotros nos gozamos y alegramos.