Compromiso Tv Prog. 186 – ONGD REMAR PROYECTO «PRISIONES»

Programa donde se dan a conocer las distintas ONG´s y los
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Compromiso Tv Prog 187 CRUZ ROJA

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Salmo 16 – Dependencia total (81)

Salmo 16 Dichoso
Versículos 1-3: Objetivos claros
Bienvenidos a Miradas. Hoy nos encontramos con el salmo dieciséis y lo recorreremos durante cinco días para poder saborear mejor su gran riqueza.
El salmo dieciséis es la oración de un creyente plenamente dichoso y tiene cinco motivos para serlo.
Es dichoso porque la comunión con Dios y con su pueblo le satisface plenamente.
Es dichoso porque no ha sido arrastrado por la idolatría que le rodea. Es dichoso porque se sabe heredero de Dios.
Es dichoso porque goza de la compañía permanente de Dios. Y, por si todo eso fuese poco, es dichoso porque sabe que la muerte no tiene poder sobre su vida y le espera una morada de gloria con Dios.
Vamos a leer el salmo para comprobar estos motivos de dicha, y después dedicaremos una mirada atenta a los primeros tres versículos del mismo.
El salmo dice así: “Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti. Para los santos que están en la tierra, Y para los íntegros, es toda mi complacencia. Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios. No ofreceré yo sus libaciones de sangre, Ni en mis labios tomaré sus nombres. Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte. Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado. Bendeciré a Jehová que me aconseja; Aun en las noches me enseña mi conciencia. A Jehová he puesto siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido. Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; Mi carne también reposará confiadamente; Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción. Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre”.
Después de leer todo el salmo, vamos a repasar los versículos uno al tres para mirar atentamente el primer motivo de dicha del salmista.
Estos versículos dicen: “Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti. Para los santos que están en la tierra, Y para los íntegros, es toda mi complacencia”.
Es evidente que el salmista tiene dos cosas claras, la dependencia de Dios y la comunión con los creyentes.
Veamos, comienza diciendo: “Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti”.
Está claro que se entrega por completo a depender de Dios porque se acoge a su cuidado, confía en Él, le reconoce como Señor y lo coloca en el centro de sus aspiraciones.
En armonía con esto, declara que su comunión es con los creyentes, pues afirma “Para los santos que están en la tierra, Y para los íntegros, es toda mi complacencia”.
Así que el salmista deja muy claras las dos bases de la vida del creyente: Confiesa al Señor como el único en quién confiar, a quién obedecer y quién llena su vida. Y esa actitud se refleja en la comunión con todos los que comparten su misma relación con Dios.
Esos dos principios han sido siempre y seguirán siendo los cimientos de la vida de los fieles en este mundo.