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Salmo 16 – Herencia gloriosa (83)

Imagen del programa Salmo 16 – Herencia gloriosa (83) en Radio Solidaria

Salmo 16 Dichoso

Versículos 5-6: Herencia gloriosa

Bienvenidos a Miradas. Hemos llegado ya al meollo del salmo dieciséis, hoy es nuestro tercer día con él.

En este salmo tenemos una entusiasta declaración de la dicha de pertenecer a Dios y de lo que esto supone para el salmista.

Aunque parece una lista larga para recordar, anticipamos, antes de leer el salmo, que menciona cinco cosas que producen la dicha que da lugar a este salmo.

El salmista David, es dichoso porque depende por completo de Dios y encuentra en Él plena satisfacción.

Esta relación con Dios le permite mantenerse separado de los cultos falsos.

Pero, además, el salmista es dichoso porque es heredero de Dios y goza de su constante compañía. Y, aún más, pues el salmista nos cuenta su dicha por saber que la muerte no tendrá poder sobre él y tiene un lugar asegurado en la gloriosa presencia eterna de Dios. No es extraño que esté dichoso.

Vamos a leer el salmo para verlo.

El salmo dice así: “Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti. Para los santos que están en la tierra, Y para los íntegros, es toda mi complacencia. Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios. No ofreceré yo sus libaciones de sangre, Ni en mis labios tomaré sus nombres. Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte. Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado. Bendeciré a Jehová que me aconseja; Aun en las noches me enseña mi conciencia. A Jehová he puesto siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido. Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; Mi carne también reposará confiadamente; Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción. Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.

Como hacemos cada día, vamos a detener nuestra mirada en una de las razones de la dicha del salmista, se trata de los versículos cinco y seis que dicen:

“Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte. Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado”.

Ya dijimos antes que uno de los motivos de dicha para el salmista era ser heredero de Dios y eso es lo que cuenta en estos versículos que hemos leído.

En un hermoso juego de palabras, el salmista nos dice que Dios es su herencia y, a la vez, que él es heredero de Dios y que es Dios mismo quien cuida de esa propiedad cuya hermosura está a la altura del Señor que la dio y la cuida.

En un mundo que se mueve por el poder del dinero, ¿hemos meditado alguna vez en lo grandioso de ser heredero del dueño del universo y que esa herencia esté custodiada por el mismo Dios?

¿Podrá haber alguna dignidad o riqueza mayor en este mundo?

¿Cómo no sentirse dichoso en tal situación? ¿Cómo no sentirse inmunizado contra los atractivos de este mundo teniendo tal riqueza?

¿Tienes tú la dicha del salmista? Pues si la tienes alaba a Dios por ello y renueva tu compromiso de fidelidad a Él para que no te deslumbres las luces de este mundo.