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Salmo 17 – Mi esperanza (90)

Imagen del programa Salmo 17 – Mi esperanza (90) en Radio Solidaria

Salmo 17 Apoyo

Versículo: 15: Mi esperanza

Bienvenidas a Miradas. En nuestro recorrido por los salmos llegamos hoy al final del salmo diecisiete.

Este salmo es una oración de David pidiendo el apoyo de Dios contra sus enemigos.

A lo largo del salmo David pide respaldo para su integridad, ayuda y protección a causa de sus enemigos e incluso demanda la intervención inmediata de Dios para defenderle.

Hoy leeremos el salmo entero y detendremos nuestra Mirada en el último versículo del mismo que es un canto de esperanza. El salmo dice así:

“Oye, oh Jehová, una causa justa; está atento a mi clamor. Escucha mi oración hecha de labios sin engaño. De tu presencia proceda mi vindicación; Vean tus ojos la rectitud. Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; Me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste; He resuelto que mi boca no haga transgresión. En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios Yo me he guardado de las sendas de los violentos. Sustenta mis pasos en tus caminos, Para que mis pies no resbalen. Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios; Inclina a mí tu oído, escucha mi palabra. Muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian a tu diestra, De los que se levantan contra ellos. Guárdame como a la niña de tus ojos; Escóndeme bajo la sombra de tus alas, De la vista de los malos que me oprimen, De mis enemigos que buscan mi vida. Envueltos están con su grosura; Con su boca hablan arrogantemente. Han cercado ahora nuestros pasos; Tienen puestos sus ojos para echarnos por tierra. Son como león que desea hacer presa, Y como leoncillo que está en su escondite. Levántate, oh Jehová; Sal a su encuentro, póstrales; Libra mi alma de los malos con tu espada, De los hombres con tu mano, oh Jehová, De los hombres mundanos, cuya porción la tienen en esta vida, Y cuyo vientre está lleno de tu tesoro. Sacian a sus hijos, Y aun sobra para sus pequeñuelos. En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; Estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza”.

Repetimos este último versículo en dos partes que comentamos, primero dice:

“En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia;”.

Es imposible presentarse delante de Dios sin estar perfectamente justificado. Nuestra perfecta justificación es por la fe en Jesucristo, ya que “Justificados por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” y esa es la seguridad del salmista.

Pero aun dice algo más:

“Estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza”. Dos cosas preciosas cierran el salmo y hacen estar al salmista satisfecho, pues este despertar se refiere a la resurrección para nunca más morir y, además añade “a tu semejanza”.

El apóstol Juan dice que “seremos semejantes a Él porque le veremos como Él es”.

La esperanza cristiana es la seguridad de resucitar de la muerte para vivir eternamente con Dios. ¿Tienes tú esta esperanza?

¿Te has apropiado de la justicia de Dios por la fe en Jesucristo?

¿Esperas un despertar en la presencia de Dios con una naturaleza gloriosa y eterna?

Pues es la gran oferta de Dios para cualquiera que sintiéndose necesitado quiera creer en Jesucristo como Salvador personal.