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Salmo 21 – Petición concedida (107)

Imagen del programa Salmo 21 – Petición concedida (107) en Radio Solidaria

Salmo 21 Al músico principal. Salmo de David.

Versículos 3-4: Petición concedida

Este es un salmo real, es decir, un salmo escrito por David como rey, proclamando las bendiciones que ha recibido de Dios a lo largo de su vida.

En consecuencia, Dios es el gran protagonista del salmo. David canta que Dios ha respondido sus ruegos interviniendo con poder en los versículos uno y dos.

Canta que Dios le ha dado bendiciones y honra en el versículo tres. Canta que la bendición de Dios sobre él es eterna en los versículos cuatro al seis.

Canta por ser objeto de la misericordia de Dios en el versículo siete.

Canta porque Dios es quien derrota a sus enemigos, que son a la vez enemigos de Dios, según el versículo once, y los derrota completamente según los versículos ocho al doce, para terminar con una alabanza entusiasta en el versículo trece.

Vamos a leerlo para comprobarlo y volveremos sobre los versículos tres y cuatro.

El salmo dice así: “El rey se alegra en tu poder, oh Jehová; Y en tu salvación, ¡cómo se goza! Le has concedido el deseo de su corazón, Y no le negaste la petición de sus labios. Porque le has salido al encuentro con bendiciones de bien; Corona de oro fino has puesto sobre su cabeza. Vida te demandó, y se la diste; Largura de días eternamente y para siempre. Grande es su gloria en tu salvación; Honra y majestad has puesto sobre él. Porque lo has bendecido para siempre; Lo llenaste de alegría con tu presencia. Por cuanto el rey confía en Jehová, Y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido. Alcanzará tu mano a todos tus enemigos; Tu diestra alcanzará a los que te aborrecen. Los pondrás como horno de fuego en el tiempo de tu ira; Jehová los deshará en su ira, Y fuego los consumirá. Su fruto destruirás de la tierra, Y su descendencia de entre los hijos de los hombres. Porque intentaron el mal contra ti; Fraguaron maquinaciones, mas no prevalecerán, Pues tú los pondrás en fuga; En tus cuerdas dispondrás saetas contra sus rostros. Engrandécete, oh Jehová, en tu poder; Cantaremos y alabaremos tu poderío”.

David amplía los motivos de su gratitud en los versículos tres y cuatro al decir:

“Porque le has salido al encuentro con bendiciones de bien; Corona de oro fino has puesto sobre su cabeza. Vida te demandó, y se la diste; Largura de días eternamente y para siempre”.

Fijémonos, comienza diciendo: “Porque le has salido al encuentro con bendiciones de bien”.

¡Hermosa figura! Dios saliendo a encontrar a David para bendecirle.

¿Acaso no ha hecho así con nosotros? Pero, aun hay más, pues añade:

“Corona de oro fino has puesto sobre su cabeza”. Es decir, no solo le bendice sino que además le honra. Y todavía hay más, pues agrega “Vida te demandó, y se la diste; Largura de días eternamente y para siempre”.

David se sabe bendecido con la vida eterna y que esa asombrosa colección de bendiciones se la debe a Dios, no las ha ganado ni merecido. ¿Qué diremos nosotros?

Dios nos encontró cuando no le buscábamos, nos hizo hijos suyos por pura gracia, y nos dio el regalo supremo de la vida eterna.

Hagamos coro con David alabando a Dios por todo lo recibido de Él.

Si todavía no has conocido a Dios de esta manera, Pídele, Él te escuchará.