Salmo 21 – Gloria a Dios (108)

Salmo 21 Al músico principal. Salmo de David.
Versículos 5-7: Gloria a Dios
Este es un salmo del rey David que hace un recuento de bendiciones recibidas de Dios en su vida personal y como rey.
Por eso David hace a Dios el protagonista absoluto del salmo. David canta que Dios ha respondido sus ruegos manifestando su poder en los versículos uno y dos.
Canta que Dios le ha dado bendiciones y honra en el versículo tres. Canta que la bendición de Dios sobre él es eterna en los versículos cuatro al seis.
Canta por ser objeto de la misericordia de Dios en el versículo siete.
Canta porque Dios es quien derrota a sus enemigos, que son a la vez enemigos de Dios, según el versículo once, y los derrota completamente según los versículos ocho al doce, para terminar con una alabanza entusiasta en el versículo trece.
Vamos a leerlo para comprobarlo y volveremos sobre los versículos cinco a siete.
El salmo dice así: “El rey se alegra en tu poder, oh Jehová; Y en tu salvación, ¡cómo se goza! Le has concedido el deseo de su corazón, Y no le negaste la petición de sus labios. Porque le has salido al encuentro con bendiciones de bien; Corona de oro fino has puesto sobre su cabeza. Vida te demandó, y se la diste; Largura de días eternamente y para siempre. Grande es su gloria en tu salvación; Honra y majestad has puesto sobre él. Porque lo has bendecido para siempre; Lo llenaste de alegría con tu presencia. Por cuanto el rey confía en Jehová, Y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido. Alcanzará tu mano a todos tus enemigos; Tu diestra alcanzará a los que te aborrecen. Los pondrás como horno de fuego en el tiempo de tu ira; Jehová los deshará en su ira, Y fuego los consumirá. Su fruto destruirás de la tierra, Y su descendencia de entre los hijos de los hombres. Porque intentaron el mal contra ti; Fraguaron maquinaciones, mas no prevalecerán, Pues tú los pondrás en fuga; En tus cuerdas dispondrás saetas contra sus rostros. Engrandécete, oh Jehová, en tu poder; Cantaremos y alabaremos tu poderío”.
Volvamos nuestra Mirada sobre los versículos cinco al siete que dicen:
“Grande es su gloria en tu salvación; Honra y majestad has puesto sobre él. Porque lo has bendecido para siempre; Lo llenaste de alegría con tu presencia. Por cuanto el rey confía en Jehová, Y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido”. Veamos tres cosas en estos versículos.
Primero la gloria de David era la salvación y la bendición eterna que Dios le dio, pues dice: “Grande es su gloria en tu salvación; Honra y majestad has puesto sobre él. Porque lo has bendecido para siempre” sencillamente grandioso.
Segundo, Dios era su compañía, pues dice:
“Lo llenaste de alegría con tu presencia” Para David, que se codeaba con los grandes este mundo, estaba clara la compañía preferida.
La compañía de Dios era mucho más apreciada que las grandes recepciones de palacio. Y, en tercer lugar, la seguridad de David estaba confiada a Dios, pues dice:
“Por cuanto el rey confía en Jehová, Y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido”.
No estaba seguro por su guardia o por su ejército, sino por el cuidado de Dios, ninguna seguridad puede superar a esta.