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Salmo 22 – Respuesta compartida (117)

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Salmo 22 Salmo de David

Versículos 23-24: Respuesta compartida

Bienvenidos a Miradas. En nuestro paseo por los salmos hemos llegado al salmo veintidós.

Un salmo de David, que en su primera parte presenta una petición llena de dolor y angustia a causa de un trato muy cruel e injusto.

No podemos saber cual fue la situación que dio lugar a esta oración tan dolorosa.

Lo cierto es que este salmo surge de una situación concreta de la vida de David, pero, a la vez, las descripciones de su sufrimiento son un detallado anticipo, y por lo tanto proféticas, de la muerte de Jesucristo ocurrida mil años después. Vamos a recordar la segunda parte del salmo desde el versículo veintidós hasta el versículo treinta y uno, en los cuales el salmista cambia su petición en alabanza porque Dios le ha respondido plenamente.

Después de leer estos versículos nos fijaremos en los versículos veintitrés y veinticuatro con más detalle. E

sta segunda parte del salmo dice así: “Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la congregación te alabaré. Los que teméis a Jehová, alabadle; Glorificadle, descendencia toda de Jacob, Y temedle vosotros, descendencia toda de Israel. Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido, Ni de él escondió su rostro; Sino que cuando clamó a él, le oyó. De ti será mi alabanza en la gran congregación; Mis votos pagaré delante de los que le temen. Comerán los humildes, y serán saciados; Alabarán a Jehová los que le buscan; Vivirá vuestro corazón para siempre. Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra, Y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti. Porque de Jehová es el reino, Y él regirá las naciones. Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra; Se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo, Aun el que no puede conservar la vida a su propia alma. La posteridad le servirá; Esto será contado de Jehová hasta la postrera generación. Vendrán, y anunciarán su justicia; A pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto”.

Volvamos ahora nuestra Mirada a los versículos veintitrés y veinticuatro del salmo que dicen así:

“Los que teméis a Jehová, alabadle; Glorificadle, descendencia toda de Jacob, Y temedle vosotros, descendencia toda de Israel. Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido, Ni de él escondió su rostro; Sino que cuando clamó a él, le oyó”. Estos versículos son una exhortación que se basa en la respuesta recibida por el salmista. En ellos se recuerdan dos temas básicos:

Dios escucha al que le busca con sinceridad y esto es motivos de alabanza porque se trata de una respuesta personal del Todopoderoso a un ser humano hundido en la miseria de su desgracia.

De ello podemos deducir algo muy importante: A Dios le importan nuestras desgracias, nuestras penas, nuestros dolores.

Le importan aunque a nadie más le importe, o aunque todos los demás estén en contra.

Sea cual sea tu situación, aunque a ti te parezca desesperada, aunque te parezca que tu caso no tiene salida, Dios tiene una respuesta para ti, si le buscas de todo corazón en oración.

No te preocupes de las palabras, dile lo que sientes, háblale con toda confianza.

No hay nadie en todo el universo a quien le importes más, ni que te entienda mejor.

Dirígete a Él de corazón, no esperes a mañana.