Salmo 22 – Justicia (132)

Salmo 22. Salmo de David
Versículo 26: Justicia
Bienvenidos a Miradas. Continuamos recorriendo el salmo veintidós y nos acercamos ya a su final.
Este salmo es muy especial, porque, fue escrito por David en un momento muy difícil de su vida y tiene dos partes muy definidas, la primera es una queja y ruego mezclado con afirmaciones de confianza y la segunda parte del salmo es la alabanza que surge tras el triunfo.
Pero, el salmo también tiene carácter profético y es uno de los llamados salmos mesiánicos, ya que, sin duda alguna, se refiere al Señor Jesucristo.
Tanto es así que este salmo se cita en los relatos de la crucifixión en los cuatro evangelios, incluso, el mismo Señor pronuncia desde la cruz una de las llamadas siete palabras con la primera frase del salmo.
Por lo tanto, la primera parte del salmo, además de tener su origen en la vida de David, tiene su perfecto cumplimiento en la persona de Cristo; pero la segunda parte del salmo es igualmente aplicable a ambos y la epístola a los hebreos lo aplica a Cristo.
Por eso hemos repasado el salmo una primera vez aplicado a David y ahora lo estamos repasando de nuevo aplicado a Jesucristo.
Leeremos un trocito muy breve de la segunda parte del salmo, los versículos veinticinco y veintiséis, que dicen así:
“De ti será mi alabanza en la gran congregación; Mis votos pagaré delante de los que le temen. Comerán los humildes, y serán saciados; Alabarán a Jehová los que le buscan; Vivirá vuestro corazón para siempre”. Y, ahora, nuestra Mirada se detiene en el versículo veintiséis que leemos de nuevo y dice: “Comerán los humildes, y serán saciados; Alabarán a Jehová los que le buscan; Vivirá vuestro corazón para siempre”.
Este breve versículo puede meditarse en tres partes relacionadas con la perfecta y tan deseada justicia, por la que este mundo clama y en especial los más desfavorecidos, los pobres de este mundo.
Vamos pues a repasar esas tres partes en las queremos meditar este breve versículo.
La primera parte dice así: “Comerán los humildes, y serán saciados”.
La voracidad de los que siempre quieren más y la dureza de corazón humana hacen que siempre haya habido hambrientos en el mundo, incluso en nuestro siglo XXI.
Pero habrá un tiempo en el cual el reino de Dios sea un hecho total en este planeta y no habrá ninguna necesidad.
La segunda frase de este breve versículo veintiséis dice así:
“Alabarán a Jehová los que le buscan”.
Siempre hubo, y sigue habiendo, dos clases de personas: los que buscan a Dios y los que le rechazan. Los que le buscan siempre son encontrados por Dios cada día de su vida tienen motivos para alabarle.
Pero, los tendrán grandiosos cuando lleguen a vivir en el reino eterno de Dios.
La tercera frase, de este versículo veintiséis que estamos meditando, mirando al tiempo de la implantación de la verdadera justicia en este mundo, bajo el gobierno eterno del Hijo de Dios, dice así: “Vivirá vuestro corazón para siempre”.
Este “para siempre” tiene también su cumplimiento en el futuro glorioso que Jesucristo ha ganado, con su muerte en la cruz, para cualquiera que cree en Él.
No importa quien eres, ni cual es tu condición, física, social, intelectual, laboral o financiera.
Cualquiera que cree en Jesucristo como Salvador, para seguirle como Señor y Maestro, tiene vida eterna.
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