Salmo 23 – Provisión (136)

Salmo 23 Seguridad
Versículo 1: Provisión
Hola, Miradas te da la bienvenida. Nuestro recorrido por los salmos nos ha llevado hasta el salmo más querido de la Escritura, el salmo veintitrés, conocido como el salmo del pastor.
Este salmo es, posiblemente, la porción más leída, meditada y memorizada de toda la Biblia, así que, vamos a comenzar nuestro tiempo leyéndolo con atención para después meditar en el resumen que nos ofrece el versículo primero.
El salmo dice así: “Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días”.
Hemos decidido que pondremos de título al salmo: Seguridad, porque es el mensaje que surge incontenible de todas sus líneas.
Así que, como dedicaremos varios días a meditar cada una de sus afirmaciones, siempre lo haremos desde esa cabecera.
Este salmo proclama la seguridad maravillosa que el creyente tiene en Dios. Volvamos nuestra Mirada al versículo primero para comenzar a digerir esta joya.
Dice ese versículo: “Jehová es mi pastor; nada me faltará”.
Hay en estas palabras dos afirmaciones de total seguridad, que, además, resumen el contenido de todo el salmo.
La primera afirmación es: “Jehová es mi pastor”.
Es decir, el Dios Todopoderoso que se ha revelado como Misericordioso y fiel, es quien me cuida, porque un pastor es el cuidador de un rebaño, y David, el autor del salmo, había sido pastor, y lo sabía muy bien.
La seguridad de las ovejas dependía del pastor. Como la del creyente depende del Dios Todopoderoso, es perfecta.
La segunda afirmación del salmista refuerza tanto la dependencia de Dios como la seguridad que esto proporciona pues dice: “nada me faltará”.
Nada es ninguna cosa.
Así que el salmista afirma que ninguna cosa va a faltarle, sencillamente, porque su cuidador y dueño es a la vez el dueño de todo y por lo tanto no es posible ninguna falta de provisión. Pero, vamos a hacernos una pregunta: ¿Nada de qué? Porque en nuestro mundo tan materialista nadie está satisfecho con lo que tiene y siempre quiere más.
¿Tendrá el creyente de todo porque el mismo Dios es su pastor?
Sabemos muy bien que darle a un hijo todo lo que quiere es la mejor manera de arruinar su vida.
Así que es de sentido común que Dios no nos dará todo lo que queremos. Pero entonces
¿A qué se refiere el salmista cuando dice que “nada me faltará”?
Nuestra experiencia nos ha mostrado a creyentes que tienen necesidad, que sufren enfermedades, que son perseguidos, que tienen accidentes.
Entonces ¿Qué cosas incluye ese “nada me faltará”?
Podemos adelantar que, desde luego, nada de lo que sea realmente necesario, le faltará a quien tiene a Dios como pastor.
¿Es Dios tu pastor? ¿Puedes afirmar como el salmista “Jehová es mi pastor; nada me faltará”?
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