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Salmo 23 – Descanso (137)

Imagen del programa Salmo 23 – Descanso (137) en Radio Solidaria

Salmo 23. Seguridad

Versículo 2: Descanso

Hola. Miradas te da la bienvenida. Continuamos recorriendo el salmo veintitrés, mas bien acabamos de comenzar.

Este salmo destila seguridad en todas sus líneas.

En su primera parte, es la experiencia de un pastor que se siente pastoreado por Dios, y en la segunda parte, es un invitado a la casa de Dios.

Ningún salmo como este ha conmovido tantos corazones, ni animado a tantos moribundos, dándoles seguridad y esperanza.

Por esa razón es seguramente la porción más conocida de la Biblia. Y la que más personas de todas las edades saben de memoria.

Vamos a leerlo para darnos cuenta de su grandeza.

Dice así: “Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días”.

Después de escuchar una vez más esta maravilla, vamos a dedicar una Mirada más detenida a una de las cosas que no le faltarán al creyente, pues tras decir “Jehová es mi pastor; nada me faltará”.

Dice: “En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará”.

El lenguaje es pastoril, pues habla de pastos y de agua. Pastos para alimentarse y agua para saciar la sed. Pero, sin duda alguna, el salmista está pensando en otra clase de pasto y en otra clase de agua.

Lo que más atrae nuestra Mirada es que el creyente tiene seguro en la provisión de Dios el descanso, pues refiriéndose al pasto dice: “En lugares de delicados pastos me hará descansar”.

El principal alimento del creyente es la santa palabra de Dios, la que hace descansar el alma de las inquietudes que tanto abundan en este mundo.

La palabra de Dios ayuda al creyente a no estar angustiado por el futuro porque su futuro está en las manos del buen pastor, por eso, cuando confía en Él está tranquilo.

El mismo David dice en otro salmo: “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado”.

¿De qué servirá tener muchas cosas y vivir intranquilo? Añade el salmista que: “Junto a aguas de reposo me pastoreará”.

Esto nos recuerda que el cuidado del pastor divino da descanso continuado, no solo de vez en cuando, a quien confía en Él. No solo es el mejor cuidador que existe, sino que lo es permanente, para siempre.

Cuando estamos intranquilos recordemos esto. Refugiémonos en la perfecta confianza que nos ofrece nuestro buen pastor.

Querida alma que me escuchas. ¿Tienes tú esta confianza? ¿es el Dios de la gloria tu pastor?

¿Has puesto tu vida en sus manos?

Él te ofrece seguridad eterna, la que nadie de este mundo puede dar. Acude a Él en oración, sin temor, sin dudar, Él dijo por boca de Hijo Jesucristo: “Al que a mí viene no le echo fuera”.

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