Salmo 23 – Compañia (139)

Salmo 23 Seguridad
Versículo 4: Compañía
Hola Miradas te da la bienvenida. Nuestro recorrido por los salmos ha llegado al que, sin duda, es el salmo más querido de la Biblia.
El que más personas han aprendido de memoria, el que en todos los rincones de la tierra y en todas las situaciones imaginables, desde las más trágicas a las más normales o alegres, ha sido y es el consuelo perfecto; porque es un salmo que proclama una total seguridad en el cuidado de Dios.
David, el autor de este salmo, fue pastor y rey. Por lo tanto sabía muy bien, por experiencia, como era la tarea de un pastor y como ser un buen anfitrión. También vivió triunfos y derrotas, fue héroe y perseguido.
En fin, sabía muy bien lo que era sentirse seguro en los peores momentos. Por eso este salmo expresa con tanta claridad lo que es sentirse siempre seguro.
El salmo dice así: “Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días”. Después de emocionarnos una vez más con esta hermosísima poesía, que, además, responde a la realidad de la vida de su autor, vamos a mirar con atención un párrafo espectacular del salmo, es que dice: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento”.
Vamos a repasar esté párrafo en su tres partes que hacen un todo muy llamativo.
Primero, el salmista reconoce que puede vivir los peores momentos, aquellos en los cuales ronda la misma muerte, lo más temido por el ser humano, lo cual quiere decir que el salmista dice, pastoreado por Dios, teniendo su cuidado constante, podía ser visitado incluso por la muerte, por eso dice: “Aunque ande en valle de sombra de muerte”.
Es decir, Dios no ahorra a los suyos los malos momentos, no los tiene como niños mimados evitándoles todo dolor. Pero el salmista sigue diciendo: “No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo”.
Esto es aun más sorprendente. Dios no le evita el dolor pero le acompaña para evitarle el miedo.
Pase lo que pase, su compañía es segura y permanente. Jesucristo, el hijo de Dios, se presenta como el Buen Pastor y Él sabe muy bien lo que es sufrir, precisamente por sus ovejas, por lo que pastorea, así que, no solo puede hacer compañía, sino compañía que sabe muy bien por lo que estás pasando. Pero el salmista aun añade algo que incrementa nuestra sorpresa, pues dice: “Tu vara y tu cayado me infundirán aliento”.
Normalmente, el pastor usa la vara para corregir los desvíos de las ovejas, pero, a la vez, manifiestan su presencia.
Así que el salmista sabe que si en un muy mal momento, su pastor celestial le da con la vara, quiere decir que está allí, a su lado, cuidándole.
Ponte bajo el cuidado del Buen Pastor, tendrás seguridad y compañía en todo momento.