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Salmo 24 – Quien (144)

Imagen del programa Salmo 24 – Quien (144) en Radio Solidaria

Salmo 24. Salmo de David

Versículos 3-6: Quien

Hola. Bienvenidos a Miradas. Seguimos avanzando por el salmo veinticuatro y hoy llegamos a su meollo, pues nuestra Mirada tendrá que contestar una pregunta muy importante.

Este salmo, que, posiblemente, fue compuesto para un acto solemne, tiene tres partes muy diferenciadas, con Dios como tema.

La primera le reconoce como Creador y Señor; la segunda de la que nos ocuparemos hoy, pregunta y contesta sobre los requisitos para presentarse ante Él; y la tercera, que veremos el próximo día, celebra la entrada gloriosa de Dios.

Vamos a leer el salmo con este resumen en mente para percibir mejor su contenido.

El salmo dice así:

“De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan. Porque él la fundó sobre los mares, Y la afirmó sobre los ríos. ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño. El recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salvación. Tal es la generación de los que le buscan, De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria. ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla. Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria. ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, Él es el Rey de la gloria”.

Nuestra Mirada de hoy se dedicará a la parte central del salmo que pregunta y responde a las condiciones para acceder a la comunión con Dios. Vamos a leer de nuevo los versículos tres al seis que dicen así: “

¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño. El recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salvación. Tal es la generación de los que le buscan, De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob”.

Después de presentarnos en pocas palabras al Señor del universo, se nos hace una pregunta inquietante, pues indaga que características ha de tener un ser humano para ser recibido por Él.

La respuesta tiene dos partes, la primera describe las características necesarias: Pureza de conducta, intenciones, pensamientos, y palabras, son la condición para recibir las bendiciones de Dios.

La segunda parte de la respuesta nos dice que así son los que buscan sinceramente a Dios, los sencillos, humildes y sinceros creyentes.

Cada vez que ofrecemos culto al Señor, ya sea personal o comunitario, es importante tener en cuenta las verdades que proclama este salmo.

Estamos ante el creador y mantenedor del inmenso universo, que, por lo tanto, es su propietario indiscutible, o sea, dueño nuestro y de todo lo que poseemos.

No podríamos presentarnos ante Él, sin ser consumidos, si no fuese por su inmensa misericordia manifestada especialmente en Cristo nuestro mediador. Conscientes, pues, de su poder y santidad, reconozcámosle como el supremo Rey y Señor de todo señorío, ya sea material o espiritual, por toda la eternidad.