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El libro de la vida: 2 Crónicas | Antiguo Testamento

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Propósito de la Escritura: Los Libros de 1 y 2 de Crónicas cubren casi la misma información que 1 y 2 Samuel y 1 y 2 Reyes. Los Libros 1 y 2 Crónicas se enfocan más en el aspecto del sacerdocio de ese período. El Libro de 2 de Crónicas es esencialmente una evaluación de la historia religiosa de la nación.

Versos Clave: 2 Crónicas 2:1 “Determinó, pues, Salomón edificar casa al nombre de Jehová, y casa para su reino.”

2 Crónicas 29:1-3 “Comenzó a reinar Ezequías siendo de veinticinco años, y reinó veintinueve años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Abías, hija de Zacarías. E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre. En el primer año de su reinado, en el mes primero, abrió las puertas de la casa de Jehová, y las reparó.”

– Breve Resumen: El Libro de 2 Crónicas registra la historia del reino del sur de Judá, desde el reinado de Salomón hasta la conclusión del exilio babilónico.

La decadencia de Judá es decepcionante, pero el énfasis enfoca en los reformistas espirituales, quienes celosamente buscaron volver al pueblo hacia Dios.

(Fuente: gotquestions.org)

Salmo 25 – Guiador (150)

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Salmo 25 Necesitado

Versículos 8-10: Guiador

Bienvenidos a Miradas. Cada día miramos con atención un trocito de un salmo.

Hemos comenzado en el salmo primero y ya hemos llegado al veinticinco.

Este salmo veinticinco, escrito por David, es una petición de dirección y perdón en un momento de necesidad, aunque sabiendo y confesando que Dios era digno de toda confianza.

Vamos a comenzar leyendo los primeros diez versículos del salmo para después fijar nuestra Mirada en los versículos ocho al diez para meditar en su contenido.

Los primeros diez versículos del salmo dicen así: “A ti, oh Jehová, levantaré mi alma. Dios mío, en ti confío; No sea yo avergonzado, No se alegren de mí mis enemigos. Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido; Serán avergonzados los que se rebelan sin causa. Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día. Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias, Que son perpetuas. De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; Conforme a tu misericordia acuérdate de mí, Por tu bondad, oh Jehová. Bueno y recto es Jehová; Por tanto, él enseñará a los pecadores el camino. Encaminará a los humildes por el juicio, Y enseñará a los mansos su carrera. Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, Para los que guardan su pacto y sus testimonios”.

Ninguna obra humana, pasada presente o futura, puede compararse con la santa Palabra de Dios, la Biblia, por eso damos mucha importancia a su lectura.

Por eso, después de leer los primeros versículos del salmo, vamos a leer de nuevo los versículos ocho al diez que hablan de como enseña Dios a conducirse por esta vida a los que, a pesar de sus carencias y defectos, humildemente le reconocen y obedecen, pues dicen estos versículos:

“Bueno y recto es Jehová; Por tanto, él enseñará a los pecadores el camino. Encaminará a los humildes por el juicio, Y enseñará a los mansos su carrera. Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, Para los que guardan su pacto y sus testimonios”.

Vamos a fijarnos en dos cosas: Primero quienes son objeto del cuidado divino y segundo lo que Dios les ofrece.

El texto describe muy bien a los que Dios está dispuesto a conducir pues los describe como “los pecadores, los humildes, los mansos, y los que guardan su pacto y sus testimonios”.

Desde luego, humanamente hablando, no son precisamente personajes de relevancia, pero, sorprendentemente, para Dios, son objeto de su cuidado especial.

Repasemos sus características: Son pecadores, son humildes, son mansos y son obedientes a Dios. Pues a esos, precisamente a esos, Dios ofrece enseñarles conducirles de la mano y hacerlos objeto de su misericordia.

Repasemos brevemente los términos empleados pues dice el salmista que Dios: “enseñará, encaminará, Y todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, Para los que guardan su pacto y sus testimonios”.

Los beneficios de Dios no son para los que se creen perfectos, los prepotentes o los rebeldes contra Dios.

Son para los que, reconociendo su pecado, van a Él humildemente buscando su perdón.