Salmo 27 – Acogido por Dios (164)

Salmo 27 Seguridad en la necesidad
Versículo 10: Acogido’’
Bienvenidos a Miradas. Nuestro viaje por el libro de los salmos sigue avanzando y hemos llegado ya al salmo veintisiete, que en realidad ya estamos terminando.
Este salmo es uno de más conocidos y favorito de muchos fieles creyentes, que encuentran en él un consuelo especialmente cercano.
El salmo es un canto a la seguridad que el creyente tiene en Dios en toda circunstancia.
Hoy, después de dar lectura al salmo, nos detendremos para repasar una de estas circunstancias.
Vamos a leer todo el salmo para disfrutarlo y percibir toda su riqueza. El salmo dice así:
“Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado. Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; Me ocultará en lo reservado de su morada; Sobre una roca me pondrá en alto. Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová. Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo; Ten misericordia de mí, y respóndeme. Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová; No escondas tu rostro de mí. No apartes con ira a tu siervo; Mi ayuda has sido. No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación. Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, Jehová me recogerá. Enséñame, oh Jehová, tu camino, Y guíame por senda de rectitud A causa de mis enemigos. No me entregues a la voluntad de mis enemigos; Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad. Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová En la tierra de los vivientes. Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová”.
Quedándonos con la grata impresión de esta confesión de confianza que transmite el salmo, vamos a poner nuestra Mirada sobre un versículo muy breve y muy especial que ha consolado a creyentes en situaciones límite de soledad.
El versículo diez del salmo dice así:
“Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, Jehová me recogerá”.
A lo largo de la historia muchos creyentes fieles han experimentado esta situación, al sufrir el desprecio y la marginación por parte de su propia familia, incluso de los más allegados e íntimos, por causa de la fe.
En esta situación, que en el caso del salmista es hipotética, la seguridad del amparo de Dios llena el corazón de confianza. Repasemos el versículo.
El salmista dice: “Aunque mi padre y mi madre me dejaran”. Aunque no hay amor más fiel y sacrificado, pudiera suceder en un caso límite, pero el salmista dice seguidamente:
“Con todo, Jehová me recogerá”.
Es decir, Dios me dará la acogida que me niegan los más íntimos.
¡Preciosa seguridad!