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Salmo 29 – Reconocedle (171)

Imagen del programa Salmo 29 – Reconocedle (171) en Radio Solidaria

Salmo 29 El eterno todopoderoso

Versículos 1-2: Reconocedle

Bienvenidos a Miradas. Continuamos avanzando en nuestro recorrido por los salmos y ya nos hemos encontrado con el salmo veintinueve.

Este salmo fue escrito por David y es un canto de alabanza a Dios por su poder eterno que es ilustrado con una violentísima tormenta.

Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad Vamos a leer el salmo para después comentar con más detalle los dos primeros versículos del mismo.

El salmo veintinueve dice así:

“Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos, Dad a Jehová la gloria y el poder. Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad. Voz de Jehová sobre las aguas; Truena el Dios de gloria, Jehová sobre las muchas aguas. Voz de Jehová con potencia; Voz de Jehová con gloria. Voz de Jehová que quebranta los cedros; Quebrantó Jehová los cedros del Líbano. Los hizo saltar como becerros; Al Líbano y al Sirión como hijos de búfalos. Voz de Jehová que derrama llamas de fuego; Voz de Jehová que hace temblar el desierto; Hace temblar Jehová el desierto de Cades. Voz de Jehová que desgaja las encinas, Y desnuda los bosques; En su templo todo proclama su gloria. Jehová preside en el diluvio, Y se sienta Jehová como rey para siempre. Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz”.

Teniendo en mente esta imagen tan gráfica del poder de Dios, manifestado en una violenta tormenta, vamos a poner nuestra Mirada sobre los dos primeros versículos que convocan al reconocimiento de la grandeza del Dios Omnipotente y Eterno.

Estos dos primeros versículos del salmo dicen así: “Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos, Dad a Jehová la gloria y el poder. Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad”.

Arranca el salmo convocando a los grandes de este mundo, los que son más reacios a reconocer un poder sobre el suyo, pues dice: “Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos”.

Esto es un llamamiento, que suena a orden, en el cual se requiere reconocer la superioridad de Dios. Seguidamente, el salmo concreta más su exhortación pues dice: “Dad a Jehová la gloria y el poder”.

Esto es, reconoced que la verdadera gloria y el verdadero poder son solamente de Dios. A los que cada día exhiben su poder y su grandeza en este mundo, les cuesta mucho reconocer que hay alguien muy por encima.

Seguidamente dice el salmo: “Dad a Jehová la gloria debida a su nombre”. Y es que la gloria y el poder de Dios son únicos por ser Él quien es. Por esa razón ha de ser reconocido de una forma específica que honre su excelso nombre.

Termina esta primera parte del salmo, que hemos apartado para detener en ella nuestra Mirada, con un llamamiento a la adoración diciendo: “Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad”.

La adoración a Dios, el Único digno de recibirla, es el reconocimiento de lo que Él es y hace. En esta ocasión el salmo invita a reconocer la belleza sublime de su santidad.

En la Biblia, la santidad es la separación del mal y la santidad de Dios es perfecta y de ahí su hermosura. Adorémosle.

(por Daniel Valuja)