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Salmo 29 – Dios terrible (173)

Imagen del programa Salmo 29 – Dios terrible (173) en Radio Solidaria

Salmo 29 El eterno todopoderoso

Versículos 7-9: Dios terrible

Bienvenidos a Miradas. En nuestro viaje por el libro de los salmos nos hemos detenido en el salmo veintinueve, uno de los que escribió David, y que hace una vívida descripción del poder y gloria de Dios, utilizando para ilustrarla una grandiosa tormenta.

Vamos a leer todo el salmo pues su brevedad lo permite y su belleza lo merece. El salmo veintinueve dice así:

“Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos, Dad a Jehová la gloria y el poder. Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad. Voz de Jehová sobre las aguas; Truena el Dios de gloria, Jehová sobre las muchas aguas. Voz de Jehová con potencia; Voz de Jehová con gloria. Voz de Jehová que quebranta los cedros; Quebrantó Jehová los cedros del Líbano. Los hizo saltar como becerros; Al Líbano y al Sirión como hijos de búfalos. Voz de Jehová que derrama llamas de fuego; Voz de Jehová que hace temblar el desierto; Hace temblar Jehová el desierto de Cades. Voz de Jehová que desgaja las encinas, Y desnuda los bosques; En su templo todo proclama su gloria. Jehová preside en el diluvio, Y se sienta Jehová como rey para siempre. Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz”.

Mientras quedan en nuestra mente estas imágenes grandiosas del salmo veintinueve, vamos a leer de nuevo los versículos siete al nueve del salmo que mencionan tres veces la voz de Dios en acción en la tormenta con efectos espectaculares.

Estos versículos dicen así: “Voz de Jehová que derrama llamas de fuego; Voz de Jehová que hace temblar el desierto; Hace temblar Jehová el desierto de Cades. Voz de Jehová que desgaja las encinas, Y desnuda los bosques; En su templo todo proclama su gloria”.

Vamos a repasar esas tres menciones de la voz de Dios en la tormenta que llegando del mar manifiesta su poder inmenso e irresistible sobre la tierra.

La primera vez alude al fuego, algo que suele estar presente en las manifestaciones de Dios, y en este caso recuerda los abundantes y poderosos relámpagos y centellas, típicos de una gran tormenta de verano, pues dice:

“Voz de Jehová que derrama llamas de fuego”.

La segunda vez que se menciona la voz de Dios el efecto es un violento terremoto que sacude la tierra con violencia, pues dice:

“Voz de Jehová que hace temblar el desierto; Hace temblar Jehová el desierto de Cades”.

La tercera vez que se menciona la voz de Dios los efectos son los de un tornado que se lleva todo por delante, pues dice: “Voz de Jehová que desgaja las encinas, Y desnuda los bosques”.

Pero ante este grandioso y terrible espectáculo el salmo recuerda que los efectos, todos en conjunto, proclaman la gloria suprema de Dios, pues dice: “En su templo todo proclama su gloria”.

Cuando levantamos la vista de los acontecimientos de cada día y contemplamos las gloriosas manifestaciones de Dios en su creación sentimos el deseo de proclamarla con todo lo creado.

Levanta tus ojos al cielo para descubrir la presencia constante y grandiosa de Dios y ríndele adoración sincera como se merece.

(por Daniel Valuja)