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Salmo 33 – Salvador (200)

Imagen del programa Salmo 33 – Salvador (200) en Radio Solidaria

Salmo 33 Creador, Señor y Salvador

Versículos 18-22: Salvador

Nuestro viaje continuado por el libro de los salmos nos ha llevado ya al final del salmo treinta y tres, un salmo que ensalza y reconoce a Dios como Creador, Señor y Salvador.

Leeremos los diez últimos versículos del salmo, que señalan a Dios como Señor y Salvador, para poner después nuestra Mirada con más atención en los cinco últimos versículos que proclaman a Dios como Salvador.

Los diez últimos versículos del salmo treinta y tres dicen así: “Desde los cielos miró Jehová; Vio a todos los hijos de los hombres; Desde el lugar de su morada miró Sobre todos los moradores de la tierra. El formó el corazón de todos ellos; Atento está a todas sus obras. El rey no se salva por la multitud del ejército, Ni escapa el valiente por la mucha fuerza. Vano para salvarse es el caballo; La grandeza de su fuerza a nadie podrá librar. He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, Sobre los que esperan en su misericordia, Para librar sus almas de la muerte, Y para darles vida en tiempo de hambre. Nuestra alma espera a Jehová; Nuestra ayuda y nuestro escudo es él. Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, Porque en su santo nombre hemos confiado. Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, Según esperamos en ti”.

Después de leer este final del salmo treinta y tres, que proclama el señorío absoluto de Dios y su salvación, vamos a repasar los cinco últimos versículos del salmo que llevan nuestra mirada a la salvación de Dios, así que los leemos de nuevo para tenerlos muy presentes, dicen así:

“He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, Sobre los que esperan en su misericordia, Para librar sus almas de la muerte, Y para darles vida en tiempo de hambre. Nuestra alma espera a Jehová; Nuestra ayuda y nuestro escudo es él. Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, Porque en su santo nombre hemos confiado. Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, Según esperamos en ti”.

En estos versículos se reconoce la salvación de Dios, se exhorta a confiar en Él y terminan con un canto de esperanza.

Vamos a ver esos tres pasos. Primero, el salmista proclama la salvación de Dios manifestada en su cuidado misericordioso sobre los suyos, llamados aquí los que le temen y los que esperan en Él, es decir, los que creen en Él, pues dice:

“He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, Sobre los que esperan en su misericordia, Para librar sus almas de la muerte, Y para darles vida en tiempo de hambre”.

El centro de su salvación es su misericordia porque nunca es merecida. Seguidamente, el salmo nos lleva a reforzar nuestra confianza en la salvación inmerecida de Dios, pues dice:

“Nuestra alma espera a Jehová; Nuestra ayuda y nuestro escudo es él. Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, Porque en su santo nombre hemos confiado”.

Confiar en el más confiable, en el único verdaderamente confiable, produce la alegría de la seguridad en todo tiempo y circunstancia.

El salmo termina con esperanza, pues dice:

“Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, Según esperamos en ti”.

En un mundo tan inestable e inseguro, ¡Qué precioso es esperar en el Único verdaderamente seguro!