Salmo 38 – Los amigos se alejan (228)

Salmo 38 Versículos 8-11: Los amigos se alejan
Bienvenidos a Miradas. Este programa se propone recorrer todos los salmos, uno por uno, y, en ese empeño, ya hemos alcanzado el salmo treinta y ocho.
Este salmo fue escrito por David, el pastor salmista y rey y nos revela un tramo muy doloroso y oscuro de su vida del cual no tenemos noticias en los libros históricos de la Biblia.
En todo caso, en el salmo se nos dan varios datos muy esclarecedores.
Se trata de una enfermedad de la piel muy dolorosa y desagradable a la vista que produce repugnancia en los demás.
Además, el salmista sabe que esa dolencia, tan difícil de soportar, es un castigo de Dios por su pecado, pero, a pesar de ello, es evidente que el salmista no tiene a nadie a quien recurrir sino a Dios, y lo hace con gran intensidad.
Vamos a leer, como cada día, un trozo del salmo, para después meditarlo con detalle.
Hoy leeremos los versículos ocho al once de este salmo treinta y ocho, que dicen así:
“Estoy debilitado y molido en gran manera; Gimo a causa de la conmoción de mi corazón. Señor, delante de ti están todos mis deseos, Y mi suspiro no te es oculto. Mi corazón está acongojado, me ha dejado mi vigor, Y aun la luz de mis ojos me falta ya. Mis amigos y mis compañeros se mantienen lejos de mi plaga, Y mis cercanos se han alejado”.
Ahora, tras leer estos versículos, del ocho al once, del salmo treinta y ocho, vamos a examinarlos poco a poco para entenderlos mejor.
El deterioro moral y el físico, a causa de su enfermedad y de su pecado, van juntos, pues dice:
“Estoy debilitado y molido en gran manera”, queriendo decir que los efectos de su enfermedad sumaban el dolor al desánimo, derrumbándole emocionalmente.
Pero, es evidente, que el sufrimiento moral supera al físico, pues añade:
“Gimo a causa de la conmoción de mi corazón”, con esto nos está diciendo que lo que más pesa en su sufrimiento es saber que se debe a sus faltas, por eso dice seguidamente:
“Señor, delante de ti están todos mis deseos, Y mi suspiro no te es oculto”, es decir, tú sabes muy bien lo que siento, lo conoces mejor que yo.
Seguidamente añade:
“Mi corazón está acongojado, me ha dejado mi vigor”, esta frase confirma lo que venimos diciendo, el sufrimiento moral y espiritual es el que más le duele.
Lo que dice a continuación: “Y aun la luz de mis ojos me falta ya”, puede entenderse de dos formas, o que la enfermedad estaba afectando su visión, o que a causa de la misma ya lo veía todo muy negro.
A continuación añade un desalentador efecto de su aspecto repugnante a causa de su dolencia, pues dice:
“Mis amigos y mis compañeros se mantienen lejos de mi plaga, Y mis cercanos se han alejado”,
Dicho de otra manera, ni se molestan en aparentar que les importo, directamente se alejan de mí. ¡Qué dolor ver como los que dicen apreciarte te vuelven la espalda cuando más necesitas su compañía! Incluso los familiares, pues a ellos parece referirse cuando dice “mis cercanos” o mis parientes.
Una de las reflexiones que promueve esta queja es la importancia de estar cerca de los que necesitan compañía porque su situación les ha dejado solos.
Recordémoslo, nuestra compañía será doblemente apreciada.