Salmo 39 – Esperando gracia (235)

Salmo 39 Versículos 11-13: Esperando gracia
Bienvenidos a Miradas. En nuestro caminar diario por esa joya que es el libro de los salmos, hemos llegado ya al final del salmo treinta y nueve.
Este salmo, escrito por David, es todo él un lamento, sobre todo por el castigo que de parte de Dios está recibiendo y por la fugacidad de la vida.
Pero, además de lamento, es también una súplica humilde en la que no hay ni la más mínima pretensión de tener algún derecho.
Con todo, encontramos en el salmo varias reflexiones muy sabias, como, por ejemplo, la que hoy consideraremos.
Vamos a leer los versículos once al trece para después meditarlos en detalle.
Los versículos once al trece del salmo treinta y nueve dicen así:
“Con castigos por el pecado corriges al hombre, Y deshaces como polilla lo más estimado de él; Ciertamente vanidad es todo hombre. Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor. No calles ante mis lágrimas; Porque forastero soy para ti, Y advenedizo, como todos mis padres. Déjame, y tomaré fuerzas, Antes que vaya y perezca”.
Ahora, después de leer estos últimos versículos del salmo treinta y nueve, vamos a meditar con calma en cada frase de los mismos.
El salmista comienza reconociendo que Dios castiga el pecado y lo hace golpeando donde más duele, pues dice:
“Con castigos por el pecado corriges al hombre, Y deshaces como polilla lo más estimado de él”. Seguidamente vuelve a afirmar, como ya lo hizo antes en este mismo salmo, que no valemos nada delante de Dios, y recordemos que esa es su propia valoración a la luz de su experiencia, no es la opinión de Dios.
Es que el salmista, al estar delante de Dios, se da cuenta se su propia inutilidad, por eso dice: “Ciertamente vanidad es todo hombre”.
A continuación el salmista eleva su ruego intenso y sentido desde lo profundo de su alma, sabiendo que de Dios no merece nada, absolutamente nada, solo puede esperar de su bondad y compasión una respuesta que necesita desesperadamente, por eso dice en su oración:
“Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor. No calles ante mis lágrimas”.
Creo que esta declaración que viene a continuación es muy pensada y muy esclarecedora, porque el salmista se declara en ella un peregrino en este mundo, es decir, que no pertenece a esta sociedad, pues dice:
“Porque forastero soy para ti, Y advenedizo, como todos mis padres”.
Pero esta expresión, después de haber dicho antes “mi esperanza está en ti” quiere decir que es un peregrino en tránsito hacia Dios en quién espera.
Con todo su dolor y lo que parece ser la cercanía de la muerte, demuestran que, aunque sabe a quién pertenece, no desea la muerte y menos a causa de una dolencia que es resultado de su propio pecado.
La confianza no significa inconsciencia. Incluso las últimas palabras del salmo son un ruego de alivio de su dolor, tanto físico como moral. Pues el salmista termina diciendo:
“Déjame, y tomaré fuerzas, Antes que vaya y perezca”.
Saber cual es nuestro lugar en la presencia de Dios y aceptar el castigo suyo, aunque duela, es muy importante, sobre todo porque Dios al que ama castiga.
Y los suyos son suyos siempre, comprados al altísimo precio de la sangre de Cristo.
Pequeños Sabios. Prog 54 – Lot

Un programa dedicado a la infancia donde los niños son los protangonistas. Se desarrollan diferentes temas y posee diferentes espacios: canciones, bailes, preguntas y respuestas, cuentos, etc.
Compromiso TV Prog 220 – ONG Alianza por la solidaridad

Programa donde se dan a conocer las distintas ONG´s y los proyectos que tienen en marcha