Salmo 41 – Bondad aparente (243)

Salmo 41 Versículos 5-6: Bondad aparente
Bienvenidos a Miradas. Poco a poco, vamos progresando en nuestro camino a lo largo del libro de los salmos. Ya hemos llegado al salmo cuarenta y uno, del cual veremos hoy los versículos cinco y seis.
Como el salmo es breve lo leeremos entero. Este salmo escrito por David, incluye una petición de perdón a causa de su pecado y de ayuda por una enfermedad y por la traición de falsos amigos.
Dado que el salmo es relativamente breve, lo leeremos completo y después comentaremos los versículos cinco y seis.
El salmo cuarenta y uno dice así: “Bienaventurado el que piensa en el pobre; En el día malo lo librará Jehová. Jehová lo guardará, y le dará vida; Será bienaventurado en la tierra, Y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos. Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; Mullirás toda su cama en su enfermedad. Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; Sana mi alma, porque contra ti he pecado. Mis enemigos dicen mal de mí, preguntando: ¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre? Y si vienen a verme, hablan mentira; Su corazón recoge para sí iniquidad, Y al salir fuera la divulgan. Reunidos murmuran contra mí todos los que me aborrecen; Contra mí piensan mal, diciendo de mí: Cosa pestilencial se ha apoderado de él; Y el que cayó en cama no volverá a levantarse. Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, Alzó contra mí el calcañar. Mas tú, Jehová, ten misericordia de mí, y hazme levantar, Y les daré el pago. En esto conoceré que te he agradado, Que mi enemigo no se huelgue de mí. En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado, Y me has hecho estar delante de ti para siempre. Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, Por los siglos de los siglos. Amén y Amén”.
Ahora después de leer el salmo cuarenta y uno, nos detendremos en los versículos cinco y seis del mismo que se refieren a los falsos amigos del salmista, pues dicen así:
“Mis enemigos dicen mal de mí, preguntando: ¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre? Y si vienen a verme, hablan mentira; Su corazón recoge para sí iniquidad, Y al salir fuera la divulgan”.
Además de enemigos, eran hipócritas, estaban deseando verle muerto, pero, en su presencia, fingían ser amigos, porque, mientras estaban con él tomaban nota de todos sus males y debilidades y al salir lo daban a conocer a todos con las tintas más oscuras.
Vamos, que eran amigos aparentes pero enemigos reales ya que sus visitas no eran de compasión sino para averiguar todo lo peor que pudiesen cotillear y así cebarse en la desgracia del salmista, aunque mientras estaban con él parecían interesarse por su estado como si les importase, cuando lo que verdaderamente les importaba era que muriese de una vez.
¡Cuánto dolor le produciría esta actitud! Con todo, incluso de las peores actitudes aprendemos algo.
En este caso, desde luego, a no imitarlas.
Si bien nuestra visita no va a sanar al enfermo, lo que sin duda podemos, es hacer que se sienta mejor, que le animamos manifestando nuestro afecto e interés reales.
Es un privilegio ayudar a un necesitado de ánimo.
Saber que compartimos su necesidad y dolor, que no está solo en su dolor y angustia, que nuestro interés es sincero y leal.