Radio Solidaria
EN DIRECTO

Salmo 45 – La gloria del Rey (261)

Imagen del programa Salmo 45 – La gloria del Rey (261) en Radio Solidaria

Salmo 45 Versículos 1-2: La gloria del Rey

Bienvenidos a Miradas. Nuestro paseo por el libro de los salmos continua su recorrido diario, y cuando el contador de nuestro programa señala el doscientos sesenta y uno, hemos llegado al salmo cuarenta y cinco.

Este salmo podría titularse “Las bodas del rey” pues la primera parte del salmo está dedicado a cantar las glorias del rey y la segunda las de su esposa. Incluso es posible percibir en el salmo acentos de la unión entre Cristo y la iglesia. Iremos viendo el texto del salmo poco a poco, durante una semana, para aprovechar más la riqueza de su contenido.

Hoy detendremos nuestra mirada en los versículos uno y dos que cantan la gloria del rey.

Estos dos primeros versículos del salmo cuarenta y cinco dicen así:

“Rebosa mi corazón palabra buena; Dirijo al rey mi canto; Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero. Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; La gracia se derramó en tus labios; Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre”.

Vamos, pues, a repasar, poco a poco, estos dos primeros versículos del salmo cuarenta y cinco que cantan la gloria del rey como inicio del canto nupcial.

Cada frase merece la pena ser examinada por sí sola, sin perder de vista el conjunto del salmo. Vamos con la primera:

“Rebosa mi corazón palabra buena”. Muy excelentes deben ser las razones del salmista para decirnos esto, porque cuando algo rebosa, es que ya no le cabe más, y a él no le cabían ya más alabanzas para el novio. Añade seguidamente:

“Dirijo al rey mi canto”.

Esta frase indica que eran las cualidades del rey las que hacían rebosar su corazón. A continuación viene una frase hermosísima, pues dice: “Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero”.

Es decir, compara la riqueza de sus expresiones con la agilidad de un escritor, y la razón de todo ello es, sin duda alguna, el novio, que a la vez es el rey, al cual dirige su canto.

Pues agrega seguidamente: “Eres el más hermoso de los hijos de los hombres”. Ya se sabe que el físico del novio siempre se resalta, y, en este caso, es fuera de serie, aunque es posible pensar en el Hijo amado de Dios, el escogido entre diez mil, y sobre todo, cuando leemos a continuación que:

“La gracia se derramó en tus labios”. Pues de Él dice el evangelio de Juan que era el Verbo, es decir. la Palabra, y que era lleno de gracia y de verdad, pero, el salmo se refiere en primer lugar al novio que era un buen tipo y además hablaba con gracia, es decir, entraba por los ojos y por los oídos de forma impactante.

La última frase de estos versículos que atraen hoy nuestra Mirada, completa la escena con la bendición divina, como era habitual en una boda real, pues dice:

“Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre”. Pero, este “para siempre” nos lleva de nuevo a pensar en el Rey de reyes, Jesucristo, desposado con su iglesia.

Aunque apenas hemos iniciado el repaso de esta salmo cuarenta y cinco, y ya hemos dicho que, en primer lugar es un canto nupcial en la boda de un rey, pero también que el salmo va más allá y tiene referencias claras al Rey de la gloria, nuestro bendito Salvador.